Zaragoza.- El banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Zaragoza ha sentado a José Peñuela, el joven que después de matar a su novia en el domicilio de ésta, ubicado en la calle Ricardo del Arco del zaragozano barrio del Arrabal, abusó sexualmente de su cadáver. Los hechos ocurrieron la noche del 2 de mayo de 2001 y, a pesar de que el acusado se entregó a la policía a la mañana siguiente de matar a la joven y en una vista previa realizada dos meses después declaró que le costó mucho trabajo acabar con la vida de Natalia, asegura ahora no acordarse nada. “Cuando ella me dijo que no me quería se me fue la cabeza”, ha declarado.
El acusado, que padece un problema de ludopatía, ha asegurado que su relación con Natalia pasaba por una crisis después de que su novia descubriese que le había robado 180 euros para jugar a las tragaperras. Sin embargo, Peñuela ha negado que la hubiese amenazado con matarla o suicidarse si no volvía con ella. “Me echó de casa, pero seguíamos viéndonos entre semana. Además, yo paseaba a su perro”, ha declarado el presunto homicida. La familia de la víctima mantiene, sin embargo, que ésta había finalizado su relación con Peñuela y que además vivía atemorizada por él.
Según la declaración de José Peñuela, la noche de la muerte de Natalia éste se presentó en su domicilio para hablar de su relación. Después de encerrar al perro rotweiler de la fallecida, “porque nos estaba molestando”, la mató cuando ésta le dijo que no le quería. En la declaración judicial que el acusado prestó el 6 de julio de 2001, ésa que hoy ha asegurado no recordar, el acusado reveló cómo mató a Natalia: primero intentó estrangularla, cuando le empezaron a doler las manos se sirvió del cable de la lamparita de noche y finalmente acabó con su vida asfixiándola ayudado de un cojín.
SE TOMÓ UN CAFÉ Y JUGÓ A LAS TRAGAPERRAS DESPUÉS DE VIOLAR EL CUERPO MUERTO DE NATALIA
Peñuela ha justificado la violación del cadáver de Natalia alegando que pensaba que su novia estaba viva. El joven ha asegurado no haberse percatado del líquido alveolar ‘post mortem’ que Natalia expulsaba por la boca, y mantuvo entonces una relación sexual con su cuerpo inerte. “El siguiente recuerdo que tengo es hablar con ella y acariciarla. Me excité e hice lo que hice con ella”, ha declarado José Peñuela ante el tribunal.
El homicida confeso ha reconocido que se dio cuenta de lo que había hecho a la mañana siguiente. “Me fui a tomar un café y me puse a jugar a las tragaperras con los cambios”. Según el homicida, fue entonces cuando se dio cuenta de lo ocurrido. “Mientras estaba jugando me di cuenta de lo que había hecho”, ha apuntado Peñuela que asegura haberse entregado después de un fallido intento de suicidio.
En su declaración, José Peñuela, de 24 años, ha lamentado lo ocurrido y ha asegurado que “me da igual que me caigan 6,16 ó 22 años de cárcel. Quiero pagar mi pena y después, o mientras tanto, suicidarme”. La acusación particular del caso, ejercida por Javier Notivoli, solicita para el acusado una pena de 23 años de cárcel por los delitos de asesinato con alevosía y ensañamiento, por la profanación del cadáver y por las amenazas con las que atemorizó a la que fue su pareja cuando todavía vivía.
Por otra parte, el letrado encargado de su defensa, José Luis Melguizo, ha argumentado ante el tribunal popular que juzga el caso que su defendido sólo cometió un delito de homicidio –que no asesinato- y de profanación de cadáver. El abogado, que también argumenta un eximiente debido a la salud mental del parricida y un atenuante por haberse entregado a la Policía, solicita un total de seis años de prisión. En una posición intermedia se encuentra el Ministerio Fiscal, que pide 14 años de cárcel por los delitos de asesinato con alevosía y profanación de cadáver. El juicio continuará mañana con los testimonios de los policías que llevaron la investigación del caso y con la declaración de los amigos de la pareja.