Zaragoza.- En una vista que ha tenido una duración de unas tres horas y media el Juzgado de Primera Instancia número dos de Zaragoza ha continuado el juicio civil contra la compañía aérea ucraniana Ukranian Mediterranean Airlines (UM Air), su reaseguradora, también ucraniana, Busin Joint-Stock Insurance y la contratista alemana del vuelo Chapman Freeborn, acusadas civilmente de la muerte de 62 militares españoles, el 26 de mayo de 2003, cuando regresaban tras cuatro meses en Afganistán.
El juicio oral ha comenzado con la declaración del gerente en España de Chapman Freeborn, Sergio Núñez. Éste ha confirmado que el Yakolev 42 era un vuelo civil, aunque estaba contratado y organizado por el Estado Mayor de la Defensa.
Estas funciones estarían señaladas en un acuerdo firmado entre Namsa, Chapman Freeborn y el Ministerio de Defensa. Este contrato establecía la relación comercial entre ambas compañías con la obligatoriedad de que los vuelos que elegía Chapman, que actuaba como broker, de la compañía Namsa o de otras subcontratas fueran supervisados por el Estado Mayor de la Defensa.
El responsable español de Chapman Freeborn ha recalcado que los vuelos elegidos no eran inspeccionados técnicamente, "sólo se hacía la comprobación de que la documentación de los aviones estaban en vigor". "Esta comprobación la hacía tanto Chapman, como el propio Ministerio de Defensa", ha matizado Núñez.
En este sentido, Sergio Nuñez ha destacado que el hecho de que la documentación estaba en vigor "significa que los países originales mantenían todos los controles, por lo que no tenía que haber problemas en un principio". "Nosotros proponíamos la mejor opción”, ha añadido.
Sin embargo, los abogados demandantes han señalado que ese mismo avión tuvo 17 reparaciones del dispositivo CVR -dispositivo encargado de grabar y registrar todas las conversaciones que se producen en cabina- y que en esos momentos estaba roto. Siguiendo con la calidad de los aviones, el responsable español de Chapman Freeborn ha resaltado que el motivo de contratar aviones procedentes de la antigua Unión Soviética era porque las aerolíneas europeas y americanas tenían "problemas con estas compañías en sitios de guerra, porque no se sabía que podía pasar en las escalas y los únicos que querían eran las soviéticas".
Asimismo, Núñez ha señalado que la decisión de que el Yak-42 no tomara escala en Ankara y sí Trazbon –lugar donde se produjo el accidente– se debe a que las previsiones de soldados viajeros eran 50 en un principio, pero luego fueron 62, lo que "hizo necesario cambiar la ruta, a pesar de que era de noche".
A preguntas de los demandantes, el responsable de Chapman Freeborn ha manifestado que desconoce el número de horas que llevaba la tripulación en vuelo, aunque ha resaltado que había dos en el interior y que en Trazbon iba a subir una tercera porque era "un vuelo largo". Los abogados demandantes han afirmado que la tripulación llevaba 25 horas volando.
Además, los letrados de las familias han preguntado si conocía que el Gobierno de Noruega rechazó realizar este tipo de contrataciones por el riesgo que tenía, a lo que Núñez ha contestado que él "no tenía conocimiento de esto por Chapman".
"Nunca recibí quejas formales sobre la seguridad de estos vuelos, sólo recibí algunas que no formales en cuanto al espacio o al catering", ha concluido el responsable de Chapman Freeborn España.
La jornada se ha completado con la declaración del miembro del Emacon que gestionaba los vuelos en aviones rusos Gabriel Bayarte Aguerri; el coronel jefe de la sección logística operativa de la División de Operaciones del Estado Mayor Conjunto (Emacom), Joaquín Yañez; el comandante Alfonso Elías Lorenzo Taboada y por el teniente general Juan Luis Ibarreta. Estos tres militares últimos están imputados por un delito de imprudencia grave con resultado de muerte en la causa que investiga el juez de la Audiencia Nacional, Fernando Grande Marlaska.
Todos han coincidido en que el Yak-42 era un vuelo civil, que los ocupantes de la aeronave no portaban billetes y que el Ministerio de Defensa no se ocupaba del estado de los aviones contratados, sino que de ello se debía ocupar Chapman.
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Los familiares han guardado un minuto de silencio |
Al acabar la vista, los familiares de las víctimas del Yak-42 han guardado un minuto de silencio a las puertas del juzgado por el último militar muerto en Afganistán, el soldado español de origen colombiano John Felipe Romero Meneses.
Críticas al testigo
Como en la jornada anterior, los pasillos de la sala donde se ha realizado el juicio oral se han llenado de familiares y abogados muy críticos con los testigos. El padre del soldado Cardona, Francisco Cardona, ha criticado duramente la actitud del principal testigo de este martes: el representante de Chapman Freeborn España, Sergio Núñez, porque "dice que declara a titulo personal cuando es el representante de esa empresa que nos arrebató a nuestros hijos", ha señalado. Además, ha lamentado que "el representante español sí ha venido a declarar y no el alemán que es por el que se ha reanudado este juicio".
Uno de los abogados de la defensa, Eudald Vendrell, ha anunciado una tacha del testigo porque para los diez letrados de los familiares la declaración del representante español de Chapman Freeborn y no del alemán es una "burla procesal". "Se nos presenta una persona que no tenía ninguna responsabilidad y se ha visto en esta vista oral que es la persona que realmente conocía el contrato y la ejecución del mismo", ha señalado.
Además, ha criticado el que no "hubiese ningún control mínimo satisfactorio de las medidas de seguridad porque sólo eran dos personas y porque sólo miraban si los documentos estaban en vigor".
