Murillo de Gállego comienza los trabajos para recuperar a 13 fusilados en la Guerra Civil

La represión nacional fue despiadada en Huesca. Tras encontrar el pasado año los cadáveres de doce fusilados en Agüero, este jueves han comenzado los trabajos para recuperar otros tantos cuerpos en la vecina localidad de Murillo de Gállego. Los trabajos pueden demorarse pero sus promotores esperan localizar la fosa común lo antes posible.

Zaragoza.- La provincia oscense fue un hervidero en el verano de 1936. Por allí comenzaba el frente de Aragón y la ambición por apartar cuanto antes al enemigo llevó a que los fusilamientos casi indiscriminados fueran tristemente habituales. En el centro, la Hoya de Huesca. Los nacionales tomaron la capital pero los republicanos controlaban los alrededores. Se le llamó la “sartén de Huesca”. En ese contexto, la carretera de Ayerbe, Murillo de Gállego y Agüero representaba el mango, y era por donde los fascistas retiraban a sus detenidos y los ejecutaban.

De esta manera se explican los trabajos de localización de 13 fusilados durante la contienda que este jueves han comenzado en Murillo. Según se conoce, los cadáveres fueron asesinados en octubre en la localidad, al pie de la antigua carretera N-240, por el bando sublevado. “El general Mola había dictado una orden de represión y los cazaban en cualquier sitio”, comenta el bisnieto de un carabinero retirado cuyo cuerpo pretende ser hallado ahora.

Se trata de Antonio Ubieto, y ejerce de representante de la sociedad que ha iniciado el proceso de búsqueda de los cadáveres, la “Agrupación de Familiares de los Fusilados el 24 de octubre de 1936”. El nombre del colectivo representa la fecha en que, según han podido saber por documentos y archivos consultados, fueron condenados a muerte las 13 personas.

Así, la empresa Arqueología y Restauración SL ha comenzado este jueves los trabajos de rastreo para localizar el lugar exacto de la fosa común. “El viernes nos dirán en cuántos días calculan que podrán extraer los cuerpos. De momento queremos identificar los primeros restos e identificar la zona.”, comenta Ubieto. Según los libros consultados, el resultado del geo radar practicado el año pasado y la opinión de varios testigos, la Agrupación tiene la certeza de acertar en la partida La Lobarda al pie del Cerro de la Lopera de la localidad oscense.

La Agrupación se muestra confiada porque, al margen de las pistas obtenidas previamente sobre el paradero, poseen un documento definitivo. “El libro ‘La Maldición’ de Mariano Constante recrea este fusilamiento e identifica una por una las personas involucradas”, explica Ubieto. Así consiguieron identificar a los fusilados y pedir el permiso a sus familias para la exhumación, paso sin el que el Gobierno no admitía el comienza de los trabajos.

Con una esperanza sólida, la Agrupación espera hallar los cuerpos de sus familiares como el año pasado sucedió en la vecina localidad de Agüero. Allí, se localizarán en junio de 2007 doce cadáveres de republicanos de Murillo de Gállego. “Tardaron meses en dar con el paraje, pero finalmente lo consiguieron. Esperemos que suceda lo mismo”, esperaba Antonio Ubieto.

Los fusilados

En los trabajos, la Agrupación espera hallar 13 cuerpos; ninguno de ellos pertenecientes a vecinos de Murillo. “En total, ese día fusilaron a 16 personas, pero a los tres que eran vecinos de la localidad les enterraron al lado del cementerio. En esta fosa quedan los que no eran vecinos”, explica Ubieto.

Se trata de dos vecinos de Huesca, uno de Ayerbe, tres de Bolea, uno de Quinzano, dos de Santa Eulalia y cuatro de Los Corrales, entre ellos su alcalde y dos concejales. Gran parte de ellos pertenecían a partidos políticos o sindicatos republicanos (el alcalde formaba parte del Frente Popular, dentro del Partido Socialista), mientras otros eran simples simpatizantes del bando perdedor.

La Agrupación espera recuperar los cadáveres en un corto espacio de tiempo y rendirles un merecido homenaje. “Pretendemos editar un libro-video y construir un monumento homenaje en el sitio donde los localicemos. Los cadáveres serán entregados a sus familias para que los entierren junto a sus seres queridos”, comenta Ubieto.