La Aljafería contempla de nuevo el Medievo a sus pies

El zaragozano barrio de La Almozara ha regresado al siglo XIII los días 21, 22 y 23 de abril. La celebración de las Justas de San Jorge ha devuelto el gusto medieval a esta zona, que ha visto como la explanada del parque de La Aljafería se convertía en un poblado con su mercado, sus tiendas, sus caballeros y sus damiselas. El castillo ha recordado estos días otros tiempos de esplendor en los que realeza, burgueses y campesinos celebraban sus fiestas populares.

Zaragoza.- Fue Miguel de Cervantes quien ya en su genial obra universal “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” relataba: “Ansioso estoy de que llegue el Ddía de San Jorge para acercarme a Zaragoza a ver las justas que en su honor se celebran al pie de La Aljafería”.

Con esa premisa nació hace tres años la idea de celebrar en el barrio de La Almozara, a los pies del palacio de La Aljafería, una recreación histórica de las Justas de San Jorge que no se quedase únicamente en el típico mercadillo medieval que se celebra en un día. Durante los días 21, 22 y 23 de abril este barrio zaragozano ha rememorado de nuevo tiempo pasados, concretamente el siglo XIII en el reinado de Pedro III de Aragón.

En la explanada del parque se ha instalado un recinto con un mercado medieval con cuarenta puestos de lo más variado y que recuerdan los gremios que antaño ocupasen un lugar importantísimo en la vida cotidiana de una ciudad: plateros, panaderos, sogueros, tejedores, zapateros chapineros, ballesteros, abejeros, sastres, mesoneros cereros y zurradores.

Junto a lo más cotidiano a lo que acudía la plebe diariamente, el día de San Jorge destacaba por las justas, concursos en los que los caballeros con más arrojo del reino se batían en duelo para demostrar su valerosidad. Y eso es lo que este domingo se ha recreado en el parque de La Aljafería, y la gente ha disfrutado de lo lindo con las vestimentas, las armas, los caballos y la acción que les han brindado.

Pedro III ha infundido ánimos a los valientes caballeros

La esencia de las Justas

Los grupos de recreación histórica han sido los encargados durante estos tres días de engalanar y dar vida medieval a este barrio de La Almozara. Y es que la fidelidad con las que reproducen los vestidos, los cascos, las armaduras, las armas son un reclamo imprescindible para que cada año más gente se sume a esta fiesta y quiera participar de ella.

A las once de la mañana una veintena de caballeros se pertrechaban con sus atuendos para ir en busca de la bendición del rey para dejarles listos para la batalla. El calor no ha hecho mella en los guerreros, que bajo un sol de justicia, se preparaban con sus trajes, la cota de malla, los cascos, espadas, hachas y lanzas.

Una vez listos y en formación se han dirigido con sus estandartes hacia el palacio de La Aljafería. Rememorando tiempos pretéritos y volviendo ocho siglos atrás, la multitud que se agolpaba en los alrededores del castillo podía imaginarse cómo eran estos actos en otra época.

Pedro III de Aragón, rey de Aragón y Valencia y conde de Barcelona, ha recibido a las puertas de su castillo a los valientes caballeros que iban a batirse en duelo en tan señalado día. En primer lugar ha invitado a todos los asistentes a celebrar las justas con alegría y jolgorio, viniesen del reino que viniesen. Tan sólo ha puesto restricciones a quienes hiciesen sus necesidades fuera de los lugares indicados y a quienes fuesen a fornicar sin decoro en lugares públicos. Tras esto ha agradecido a los diferentes artesanos su colaboración en el evento y ha dado comienzo a la celebración.

Los guerreros se baten en duelo

El combate

Varios caballeros han recibido la bendición del rey: León de Sádaba, José de Aragón, Alberto Bayeu, Ignacio “El Grande”, Ramón de Alfajarín, Isla Coruel, Inés de Torres, Ruiz Giménez de Luesia, Artal de Aragón, Pedro de Lizana, Fernández de Azagra y Aznar Pardo. Desde las puertas del castillo han regresado en peregrinación hasta la explanada donde se iban a batir en combate.

La disposición de la batalla ha sido de dos grupos frente a frente rodeados de una multitud que abarrotaba el lugar. Los arqueros se han situado a la izquierda a la espera de ver qué hacían los guerreros que, espada y escudo en mano, azuzaban a sus contrarios. Pese a que parecían más rudos y preparados, la pericia y la iniciativa han venido de mano de los arqueros

Una lluvia de flechas ha caído sobre los guerreros, que han sabido cerrar bien las filas y se han protegido en grupo con sus escudos hasta en tres ocasiones. Ha sido en ese momento cuando han atacado con toda su fuerza y se han lanzado en tromba contra unos arqueros que en el cuerpo a cuerpo parecían más endebles. Sin embargo, y tras mandobles y forcejeos, los arqueros han salido airosos y han dejado sobre el terreno los cuerpos inertes de sus rivales.

Para concluir las Justas de San Jorge, un experimentado caballero ha cabalgado a lomos de su corcel para brindar al público una exhibición de golpes y trucos a galope que han dejado entusiasmado al público. 

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