Zaragoza se transforma: los paseos María Agustín, Pamplona y Constitución se reformarán a partir de 2027
La capital aragonesa se prepara para una profunda transformación urbana que cambiará la imagen y funcionalidad de tres de sus arterias más emblemáticas. Los paseos de María Agustín, Pamplona y Constitución, piezas clave para la movilidad en la zona Centro de Zaragoza, serán objeto de una reforma integral más pronto que tarde. Así lo ha anunciado la alcaldesa, Natalia Chueca, durante el Debate sobre el estado de la Ciudad que se celebra esta semana en el seno del Ayuntamiento de Zaragoza. La actuación promete modernizar estos históricos corredores urbanos y adaptarlos a un modelo de ciudad más sostenible y habitable.
Se trata, según Chueca, de una "intervención urbanística valiente y necesaria", que comenzará -ha dicho- a partir de la siguiente legislatura. De hecho, en una labor de planificación, se va a trabajar igualmente en la redacción de los proyectos de reforma de la avenida San José, Miguel Servet (desde paseo la Mina a Compromiso de Caspe), calle Santander, Castillo de Loarre en Torrero, Cortes de Aragón, Francisco Vitoria y María Lostal.
Aunque por ahora solo se ha encargado el proyecto de reforma integral de los paseos Constitución, María Agustín y Pamplona, en anteriores ocasiones se había hablado de que en caso de que esta llegase a acometerse se barajaría la posibilidad de incorporar un carril bici entre el paseo María Agustín y el paseo Pamplona. En este sentido, ante estos trabajos, se podría llegar a estudiar fórmulas para compatibilizar la movilidad ciclista con el resto de usos urbanos. Esta medida respondería a una de las demandas más recurrentes de colectivos ciclistas y asociaciones de movilidad sostenible, que reclaman espacios seguros para desplazarse por el corazón de la ciudad.
LAS OBRAS OBLIGARÍAN A DESVIAR EL TRÁFICO RODADO
Cabe recordar que hace apenas unos meses se intervino en el arranque del paseo María Agustín, a la altura del edificio de los antiguos juzgados. Aquella actuación, aunque de menor envergadura, generó problemas significativos de tráfico y fue criticada por vecinos y comerciantes por la falta de previsión. Al tratarse en este caso de una reforma de gran envergadura, la previsión es que el Ayuntamiento de Zaragoza cuente con una planificación detallada y una campaña informativa previa para reducir molestias, tal y como se ha llevado a cabo, por ejemplo, en las obras de la avenida César Augusto que han reabierto al tráfico de autobuses urbanos esta misma semana.
Por último, la reforma también reabre un antiguo debate ciudadano: la posibilidad de hacer unidireccional el tramo "más conflictivo" del paseo María Agustín, entre César Augusto y la avenida de Madrid. Esta propuesta, reivindicada desde hace años por algunas entidades como la Asociación de Vecinos Conde de Aranda, vuelve a cobrar fuerza ahora que el proyecto se encuentra en fase de diseño.