¿En Zaragoza se realizan más entierros o más incineraciones? La tendencia ha ido cambiando

En la provincia de Zaragoza fallecieron 9.673 personas en 2024
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photo_camera Muchas familias optan por conservar las urnas, esparcir las cenizas en espacios naturales o depositarlas en columbarios

Cada vez son más los zaragozanos que eligen el fuego frente a la tierra. Las cifras del Cementerio de Torrero muestran con claridad una tendencia que se consolida año tras año: la incineración supera ya con holgura al entierro tradicional. La cremación, que hace apenas dos décadas era minoritaria, se ha convertido en la opción preferida por la mayoría de las familias, tanto por motivos prácticos como económicos y medioambientales.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en la provincia de Zaragoza fallecieron 9.673 personas en 2024. De ellas, 3.674 optaron por depositar sus cenizas en Torrero, frente a 2.149 inhumaciones de restos. La diferencia confirma una tendencia que se ha invertido respecto a épocas pasadas, cuando los entierros eran casi la única práctica funeraria. En 2025, los números siguen la misma línea: hasta la fecha, 3.141 personas han depositado sus cenizas en el cementerio, mientras que las inhumaciones se sitúan en 1.671, manteniendo una proporción de casi dos incineraciones por cada entierro.

Sin embargo, estas cifras no reflejan todo el volumen de actividad del camposanto. No todos los fallecidos de Zaragoza son cremados o inhumados directamente en Torrero. En muchos casos, los familiares deciden velar al difunto en la ciudad y trasladar después los restos a otra localidad, o bien incinerar en instalaciones privadas y depositar las cenizas posteriormente en Torrero. Solo en lo que va de 2025, el cementerio ha recibido 3.141 depósitos de cenizas, aunque las cremaciones realizadas en sus hornos han sido 2.909, lo que muestra que parte de los restos proceden de otros lugares.

El cambio en las costumbres funerarias se explica, en parte, por la falta de espacio para nuevas sepulturas y por la mayor flexibilidad que ofrece la incineración. Muchas familias optan por conservar las urnas, esparcir las cenizas en espacios naturales o depositarlas en columbarios.

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