La caída de un enorme pino en pleno centro de Zaragoza, en la emblemática plaza de Los Sitios, ha vuelto a poner el foco sobre el estado del arbolado urbano en una de las zonas verdes más transitadas de la ciudad. El suceso, ocurrido este lunes, es el segundo ejemplar que se desploma en apenas unas semanas en la misma plaza, aunque sin causar heridos gracias a que la zona estaba acordonada y bajo vigilancia de los servicios municipales.
Según ha explicado la consejera de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, técnicos especializados llevaban días trabajando en el lugar con herramientas de análisis y diagnóstico para evaluar el estado del arbolado en la plaza y descartar riesgos. Precisamente ese trabajo coincidió con la caída del ejemplar. Y es que cuando los técnicos estaban preparando el informe para proceder a su apeo o tala, el árbol se desplomó de forma inesperada. Afortunadamente, al estar vigilada la zona, no hubo que lamentar daños personales.
Gaudes ha detallado que todavía no se sabe al cien por cien qué ha causado exactamente este último desplome, y que ahora la zona está vallada mientras se continúa con el análisis. Además de este árbol, se están examinando otros dos pinos más situados también en la plaza de Los Sitios para evaluar su estado y tomar decisiones sobre su futuro.
Entre las hipótesis que se barajan está el problema de espiralización de las raíces, un defecto que provoca que las raíces se enrollen en lugar de expandirse, lo que debilita la sujeción del árbol al suelo y puede causar su inclinación y caída. Otra posible causa es la humedad del terreno, que podría haber afectado la estabilidad de las raíces y facilitado que el árbol se viniera abajo. Estas dos líneas de investigación se están evaluando a la espera de conclusiones más precisas por parte de los técnicos municipales.
EJEMPLARES ANTIGUOS
Gaudes ha subrayado la importancia de mirar por la seguridad de los ciudadanos, aunque ha recalcado que nadie quiere que se retiren árboles innecesariamente. También ha señalado que las especies arbóreas están cambiando, y que las que se plantan ahora en las zonas urbanas son más adecuadas y menos propensas a los riesgos de caída que los ejemplares antiguos, muchos de los cuales llevan décadas en su ubicación.
Las labores de revisión del arbolado vienen intensificándose en toda la ciudad, especialmente tras el primer desplome que tuvo lugar el 24 de diciembre, también sin consecuencias personales, pero que ya obligó a revisar de forma exhaustiva toda la zona. En aquella ocasión, Gaudes indicó que el árbol caído era muy antiguo y que Zaragoza realiza revisiones de su arbolado, que supera los 170.000 ejemplares, varias veces al año para prevenir este tipo de incidentes y planificar sustituciones cuando sea necesario.

