Zaragoza no falla a San Antón: perros, gatos y otras mascotas llenan San Pablo pese a la lluvia

Hasta la iglesia de San Pablo han llegado perros, gatos, caballos, periquitos, iguanas y otras mascotas que se resguardaban del ruido y de la lluvia

La mañana ha amanecido gris, con paraguas abiertos y pasos rápidos por el barrio de San Pablo, pero ni el agua ni el frío han podido con una de esas tradiciones que en Zaragoza se viven con emoción tranquila: la bendición de los animales y mascotas por San Antón. Hasta la iglesia de San Pablo han llegado perros, gatos, caballos, periquitos, iguanas y otras mascotas que se resguardaban del ruido y de la lluvia, en un ambiente familiar, cercano y lleno de historias.

La lluvia ha calado en todos, animales y dueños, y no precisamente por el agua bendita. Pero nadie se ha movido de su sitio: unos esperaban atentos, otros olisqueaban el suelo mojado, algunos agitaban la cola con impaciencia y más de uno asomaba la cabeza desde el transportín, como si intuyeran que esta mañana no era una cualquiera en Zaragoza.

  1. LOS PERROS MÁS SALUDADORES TAMBIÉN HAN PASADO POR SAN ANTÓN
  2. MICHI Y SIMBA, LOS GATOS QUE SE HAN LLEVADO TODAS LAS ATENCIONES
  3. “HA VENIDO MUCHA GENTE”: LA LLUVIA NO FRENA LA TRADICIÓN

LOS PERROS MÁS SALUDADORES TAMBIÉN HAN PASADO POR SAN ANTÓN

Uno de los peludos que ha acudido a la Iglesia de San Pablo es Hatchi, un perro de 5 años muy simpático con todos los de su alrededor. No se ha quedado quieto ni un segundo, como si quisiera saludar a cada persona y a cada hocico con el mismo entusiasmo. “Hemos venido a pedir salud y protección a San Antón”, explica su dueño, mientras Hatchi mira a un lado y a otro, empapado y feliz, haciendo de la espera un pequeño paseo social.

María, devota de corazón, siempre suele acudir a misa durante San Antón. Normalmente va sola, pero hoy ha ido acompañada. “Llevo a Rufo, que es el perro de mi hijo. Hace un año que lo tienen y me hacía ilusión traerlo a bendecir”.

Su mensaje es claro, “pedir protección para todos, y sobre todo, para los animales”, dice, mientras Rufo aguanta el chaparrón con esa serenidad canina que parece decir: si ella está aquí, yo también.

MICHI Y SIMBA, LOS GATOS QUE SE HAN LLEVADO TODAS LAS ATENCIONES

Más allá de los perros, también ha habido quienes han llevado a otro tipo de mascotas, como los gatos. Uno de ellos ha sido Michi, un gato gris que se ha llevado la mirada de muchos asistentes, entre curiosidad y admiración por su calma.

“Tiene 4 años y lo adopté en el Centro Municipal de Protección Animal. He venido porque mi abuelo se llamaba Antonio, de Antonio, San Antón y me hacía ilusión que nos protegiese”, explica su dueña Ana, sujetando un curioso trasportin.

Por otro lado Simba era otro de los gatos presentes. Sus dueños le han traído porque justo hacía un año que lo tenían. “Es como un aniversario”, cuentan.

“HA VENIDO MUCHA GENTE”: LA LLUVIA NO FRENA LA TRADICIÓN

A pie de iglesia, la sensación se repetía en muchas conversaciones: a pesar de la lluvia, la fila no se acababa. Otros asistentes decían que había mucha gente, a pesar de la lluvia. “Pensábamos que habría menos gente por la lluvia, pero ha venido mucha gente. Lo más incómodo son los paraguas”.

Otros de los que no se han querido perder esta cita han sido la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, y el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, que han asistido a la tradicional bendición de animales por San Antón en la iglesia de San Pablo, en un acto multitudinario a pesar de la lluvia persistente.

La alcaldesa ha acudido junto a Azcón y los consejeros Ángel Lorén y Tatiana Gaudes, en una jornada que ha incluido misa, procesión y la posterior bendición de distintos animales domésticos que los vecinos han llevado al templo.

Los actos han comenzado con una misa en honor al santo y, a las 11.30 horas, se ha desarrollado la procesión de San Antón, encabezada por la Policía Local a caballo, con un recorrido que ha partido desde la puerta de San Pablo y ha finalizado en la plaza. A las 12.00 horas, ha tenido lugar el acto central de la jornada: la bendición de personas y animales en el exterior de la iglesia, en un ambiente festivo y familiar. Chueca ha destacado que se trata de “un símbolo muy profundo de protección, de cuidado y de respeto”, y ha subrayado el cariño de la ciudad por los animales en una Zaragoza “cada vez más pet friendly”, donde forman parte de las familias y de la vida cotidiana.