La vida pasa más despacio en una cola
Zaragoza.- La Expo ya recibió ayer un gran número de visitantes convirtiéndose en una de las jornadas de más afluencia desde que la Muestra abriera las puertas el 14 de junio. Durante la mañana de este miércoles, se confirmaba esta tendencia que parece va a convertir esta tercera semana de agosto en una de las de más éxito del evento.
Sin embargo, esta buena noticia también tiene su lado negativo porque los récords de afluencia se están convirtiendo en récords de colas. Antes de que la muestra abriera, la puerta del Ebro se encontraba repleta de gente dispuesta a disfrutar de “la mayor fiesta del agua en la tierra”. Es más, algo antes muchos han tenido que ver cómo varios autobuses de la línea Expo pasaban de largo su parada al encontrarse llenos. “Hemos tenido que esperar más de una hora sólo para comprar la entrada y acabamos de entrar al recinto”, decía poco después de las 11.00 horas Marilo, una visitante sevillana.
La apertura de puertas ha significado las primeras carreras por el meandro en busca de una buena posición en los Fast-pass y en algunos de los pabellones más concurridos buscando ganar algo de tiempo. “Vamos corriendo de un sitio a otro para hacer fila en el primer sitio que veas que puede ser interesante o para coger un buen Fast-pass”, explicaba Raúl, un visitante zaragozano. Sin embargo, pocos han sido los afortunados en evitarse largas esperas.
A las 10.30 horas, sólo media hora después de su apertura, el pabellón de Alemania registraba colas de hasta cuatro horas y media y poco después, en el de Kuwait, los voluntarios informaban de que los visitantes del final de la cola tenían más de cinco horas de espera. “No sabemos muy bien qué hacer porque hay gente que dice que eso es una exageración”, decía con dudas Marilo.
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A pesar de las largas colas la satisfacción por la Muestra es palpable |
Otros visitantes lo tenían más claro: “Cuatro horas no espero por ningún pabellón”, aseguraba convencida Pilar, una barcelonesa que hacía cola en un Fast-pass. Llevaba ya media hora en la fila y se lamentaba de que “esto apenas se mueve, está muy parado”. En ese momento, una pareja de Zaragoza cogía su pase rápido. “Queríamos para ir a ver Agua Extrema pero está todo agotado así que hemos cogido para lo poco que quedaba que es la plaza temática de Agua Compartida”, decía Vanesa. Esta mañana, hasta los pabellones que no están acostumbrados a albergar filas en sus puertas, contaban con visitantes esperando para entrar: Rusia, Holanda, Portugal, Bélgica…
Ante esta situación, el personal de los pabellones busca amenizar la espera e informar del tiempo que resta para acceder. En Japón se dan clases iniciales del idioma nipón y en Alemania se dan regalos como pins, llaveros o toallitas refrescantes. “Procuramos también darles consejos sobre qué horas pueden ser mejor para venir porque en los últimos días viene mucha gente a primera hora y luego a la tarde hay menos”, comentaba Bianca Schubert, azafata del pabellón germano. Además, indicaba que “la gente aún está tranquila porque no llevaban mucho esperando pero luego seguro que alguien no está contento”.
De todas formas, la gran mayoría de la gente termina por alegrarse de la espera y le convence la oferta. “La Expo está muy bien y las colas son una pesadez pero es lo que hay y ya sabes a lo que vienes”, rubricaba Rubén, un joven zaragozano de 20 años.