Pasear por el Mercado Central y no escuchar hablar de cómo pasará cada familia la Nochevieja es ya prácticamente misión imposible. Recién terminado el día de Navidad fueron muchos los que iniciaron los preparativos para la última noche del año. No es para menos sabiendo lo importante que es entrar con buen pie en el 2025.
"Lo celebraremos en casa con mis hijos", explicaba una mujer junto a uno de los puestos de frutas y verduras. Allí aseguraba que entrarán en el nuevo año con las tradicionales 12 uvas, pero también con cacahuetes. "Cuesta un poquito más pasarlos, pero ellos los separan y los comen mejor", reconocía entre risas.
Los más temerosos o previsores ante los atragantamientos lo tienen claro: sin pepitas. "Mi madre tiene 95 años, está mayor y hay que dárselas así", afirmaba otra mujer. Otros dos hombres, padre e hijo, que esperaban a comprar cachopo para esta noche tan especial, iban "a lo fácil" y ya tenían compradas con antelación "uvas de lata, peladas y sin pepitas".
En cualquier caso, lo que no importa tanto en una fecha tan señalada, si bien este año está algo más bajo, es el precio. Y es que la tradición es la tradición. "No nos importa. Nosotros comemos uvas. Tradición a tope siempre", añadía otra joven pareja.
Lo que venga después de las campanadas ya allá cada cual. Porque con tanto cotillón, cava o espumillón, es normal que allá ya quienes piensen en lo que costará recoger todo al día siguiente. Ahora bien, ese ya será un problema del futuro o, mejor dicho, del año que viene.

