El Tubo, en jaque: el cierre de la calle Estébanes podría dejar pérdidas de hasta el 80% en los bares

La calle Estébanes permanece cerrada por el desplome de un edificio
Afecta a locales tan conocidos como Bodegas Almau, Casa Buisán o El Plata

El cierre de la calle Estébanes por el riesgo de ruina inminente del edificio número 12 ha encendido las alarmas en la hostelería del Tubo, una de las zonas más emblemáticas y concurridas del Casco Histórico de Zaragoza.

La medida, adoptada por seguridad, ha obligado a clausurar terrazas y limitar el acceso a locales tan reconocidos como Bodegas Almau, Casa Buisán o El Plata, dejando la calle prácticamente desierta durante uno de los meses previos a la campaña navideña.

El Ayuntamiento prevé que las labores de estabilización del inmueble se prolonguen alrededor de un mes, aunque el cierre ya ha tenido un impacto inmediato en la facturación. En el caso de Bodegas Almau, las pérdidas rondan el 50%, tras pasar de 25 mesas en terraza a solo 5, las situadas en su fachada principal.

Su responsable, Miguel Ángel Almau, explica que el negocio ha tenido que reorganizar turnos, conceder vacaciones anticipadas al personal y prescindir temporalmente de parte de la plantilla, aunque sin llegar aún a tramitar un ERTE. Otros locales del entorno, sin embargo, sí se han visto obligados a aplicar estas medidas ante el cierre total.

CONFÍAN EN REABRIR ANTES DEL PUENTE DE DICIEMBRE

El hostelero señala que la situación ha generado una gran incertidumbre: muchos negocios están “expectantes a ver si las obras van rápidas” y, de no ser así, se verán obligados a tomar nuevas decisiones para sostener su actividad. El cierre, añade, afecta no solo al tránsito habitual de clientes, sino también a la imagen del Tubo, donde la presencia de vallas y maquinaria ha sustituido el bullicio de las terrazas. Los fines de semana, cuando el barrio concentra a la mayoría de turistas y visitantes, las pérdidas se acercan al 45%, agravando la caída de ingresos.

Los hosteleros confían en que las obras de apuntalamiento finalicen antes del puente de diciembre, una fecha crucial para la recuperación económica del sector. Mientras tanto, locales históricos como Bodegas Almau o Casa Buisán resisten con el interior abierto y el personal reducido, a la espera de que la calle Estébanes —arteria clave del Tubo zaragozano— recupere su pulso habitual y la hostelería pueda volver a llenar las mesas que hoy permanecen vacías.