Tras más de un mes de concentraciones y protestas, las trabajadoras del Servicio de ayuda a Domicilio del Ayuntamiento de Zaragoza han dado un paso más este lunes al entregar, junto con una delegación de UGT Servicios Públicos Aragón, en el Registro del consistorio en torno a 2.500 firmas de la ciudadanía en apoyo de las reivindicaciones del colectivo. “El Ayuntamiento de Zaragoza se ha sacado unos pliegos en la nueva licitación del Servicio de Ayuda a Domicilio en la que modifica el sistema de refuerzos de servicio”, critica la secretaria del Sector Servicios Sociales y Servicios a la Comunidad UGT Servicios Públicos Aragón, Angélica Mazo.
Las protestas del colectivo se centran es que se mantenga dicho sistema de refuerzos como existía hasta ahora y que se publiquen nuevos pliegos en la licitación ante el perjuicio en sus condiciones laborales. “Ya no le pedimos mejoras al ayuntamiento, le estamos pidiendo que mantenga la situación actual”, clama el colectivo. Estos refuerzos permiten que “cuando un usuario del servicio cause baja, a la trabajadora se le asigna otro usuario de forma indefinida hasta que haya una nueva alta y se le asigne”, indica Mazo.
En este sentido, el ayuntamiento “quiere eliminar los refuerzos del servicio o dejarlos a la decisión empresarial”. “Esto es un riesgo tremendo, puesto que las empresas que tengan problemas económicos o que vayan ajustadas económicamente no los van a dar porque ellos tienen que adelantar el dinero. Entonces es algo que a las empresas no les beneficia”, manifiesta la secretaria de UGT. Con este sistema, se consigue que a las trabajadoras no se les redujera ni el contrato ni, en consecuencia, el salario.
Este sistema de refuerzos se acordó hace 22 años, según explica Mazo, tras una huelga del sector, en la que finalmente todos los partidos políticos estuvieron de acuerdo, incluido el Partido Popular. “Cuando un usuario se daba de baja del servicio, automáticamente a la trabajadora le daban de baja las horas de contratación que tenía de ese usuario”, expresa la secretaria del sindicato, quien añade que las bajas de los usuarios son habituales. Esta situación genera que la trabajadora ese mes “no sepa lo que va a cobrar”, afirma. Mazo manifiesta que esa es la situación a la que se va a volver si no se modifican los pliegos.
El sindicato califica la problemática como “dramática”, puesto que, si a una trabajadora le rebajan hasta un 50% su salario, “no va a saber lo que va a cobrar, no va a poder comer, no va a poder vivir y no va a poder pagar las facturas”. Las trabajadoras del sector, en esta situación, han llegado a cobrar entre 100 y 150 euros al mes, asegura.
Además del recorte en el salario, denuncian el “esfuerzo físico” que supone para una sola persona atender a un usuario. Según expresa una trabajadora del servicio, los servicios son de dos horas un día a la semana, tiempo insuficiente para que a un usuario se le pueda “atender al 100%” porque “no es solamente el estar, es salir a comprar, es sacarlo, es la limpieza del hogar…”. “Nosotros con esos apoyos de esos refuerzos, pues quieras o no, cuando no podíamos y nos repartíamos el trabajo”, apunta.
MÁS REIVINDICACIONES
Junto a estas protestas, el colectivo suma otra modificación en los pliegos como es el aumento de los recorridos que tienen que hacer las trabajadoras para ir de un domicilio a otro. “De un recorrido que ahora de media está entre 10 y 15 minutos, pues puede llegar a ser de una hora”, denuncian. El problema, expresan, es que no se especifica quién va a pagar ese aumento de desplazamiento, “va a ir a costa de la trabajadora o a costa del ayuntamiento”, se preguntan.
Por otro lado, critican también las modificaciones de las categorías profesionales y de las funciones del personal administrativo, a quienes les adjudican funciones que corresponden a coordinación. “Creemos que lo que plantean indirectamente es que se eliminen los puestos de las coordinadoras del servicio y que otras categorías profesionales, que les cuestan más baratas económicamente, hagan funciones que no les corresponden”. Actualmente, estas funciones que desempeñan trabajadoras sociales son coordinar los recorridos, gestionar el servicio, así como estar en contacto con los usuarios y sus familias. En este sentido, Mazo considera que todo este trabajo “no lo puede hacer una persona que no tenga la formación adecuada”.
