Tambores y devoción marcan el inicio del Jueves Santo con los pasos de la Exaltación de la Santa Cruz

Más de 350 cofrades de la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz han llenado los alrededores de la Real Maestranza

Los primeros redobles de tambores se hacían notar tímidamente pasadas las once de la mañana, indicando el comienzo de uno de los días favoritos de aquellos zaragozanos devotos. Tras las puertas de la Real Maestranza de Caballería, se agolpaban una multitud de cofrades deseosos de estrenarse esta Semana Santa con la procesión que llevan practicando durante meses y meses para que todo salga según lo previsto. Así es como ha comenzado la mañana de Jueves Santo en Zaragoza, con la procesión titular más importante de la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz.

Aunque el día ha amanecido frío y así lo demostraban los abrigos subidos hasta el cuello, el cierzo que venía soplando intensamente durante estas últimas semanas ha respetado este pequeño rato. Acompañados por sus familias, solos o con amigos, lo cierto es que en la calle Diego Dormer, desde donde partía la procesión, estaba a rebosar hasta en los balcones de la Maestranza desde donde se asomaban los zaragozanos. Esta devoción se ha mantenido por el resto de las calles zaragozanas que esperaban con paciencia a que los pasos llegaran a su zona finalizando en la Iglesia de Santa Isabel de Portugal.

Bajo la atenta mirada de los allí presentes, la procesión ha arrancado con el estandarte de la cofradía, acompañado por los más pequeños, y ha continuado con el paso Insignia, portado “a varal” por 18 cofrades con tercerol negro. Conforme avanzaba, los 350 cofrades que la conforman, entre adultos y niños, salían de la Maestranza para llenar la pequeña plaza.

Varios minutos después y al ritmo de los tambores, bombos y timbales, ha sido el turno del paso de La Elevación de la Cruz. La figura, acompañada por doce miembros de la cofradía, representa la elevación de Jesús crucificado cuando estaba todavía vivo. Tras este momento álgido, ambos pasos han seguido su recorrido bajo la custodia durante toda la procesión de representantes de la Guardia Civil.

Y, como marca la tradición, las manolas, vestidas de negro con mantilla y peineta, han puesto el broche final a la procesión, acompañadas por la banda de música en un cierre cargado de emoción tanto para el público como para los miembros de la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz.

UNA JORNADA MARCADA POR VARIAS COFRADÍAS

La actividad no se ha limitado a una sola procesión. A la misma hora, otras cofradías han iniciado sus recorridos desde distintos puntos de la ciudad. Desde la iglesia de San Antonio de Padua ha partido la Cofradía de la Crucifixión del Señor, mientras que desde la parroquia del Carmen lo ha hecho la Cofradía de Cristo Abrazado a la Cruz y de la Verónica. Poco después, a las 12.00 horas, la iglesia de San Felipe ha sido el punto de salida del Vía Crucis y la procesión titular de la Cofradía de la Coronación de Espinas, con el característico sonido de los tambores marcando el inicio.

La jornada de Jueves Santo continúa por la tarde con la participación de otras diez cofradías, en un programa intenso que se prolongará hasta la medianoche.