La Taberna El Papagayo se despide para siempre de Zaragoza: "La vida sin el perrigamba va a ser otra cosa"
Decir adiós nunca es sencillo. Y mucho menos cuando el nombre que se marcha ha sabido dejar huella en la memoria y en el estómago de los zaragozanos. En el corazón del casco antiguo de Zaragoza, entre las callejuelas de la plaza Santa Marta, la Taberna El Papagayo baja la persiana tras ocho años de historia diciendo el adiós definitivo a sus míticos perrigamba.
Taberna El Papagayo no era solo un bar y tampoco una taberna más. Era un pequeño universo con gastronomía donde la creatividad se servía en panecillos tostados y la tradición tenía forma de tapa. Desde su apertura en 2017 hasta este 2025, los hermanos Guillermo, Diego y Jorge Mort, junto a su madre Raquel Cotín, construyeron un espacio con identidad propia, donde cada bocado contaba una historia. Ahora esa historia se despide con gratitud y con mucho cariño: “Orgullosos de la historia que hemos escrito”, han anunciado en sus redes sociales.
- UNA PROPUESTA EXÓTICA ESCONDIDA EN EL CENTRO DE ZARAGOZA DURANTE 8 AÑOS
- ADIÓS AL PERRIGAMBA DE LA TABERNA EL PAPAGAYO
UNA PROPUESTA EXÓTICA ESCONDIDA EN EL CENTRO DE ZARAGOZA DURANTE 8 AÑOS
Ubicada en la calle Jordán de Urriés, a dos pasos de la plaza de Santa Marta, Taberna El Papagayo nació con la idea de reinterpretar la gastronomía aragonesa desde una mirada contemporánea. Su propuesta combinaba la esencia del tapeo clásico con una sorprendente creatividad culinaria, y pronto se ganó un público fiel. En un entorno repleto de locales emblemáticos como El Belanche o La Viña, logró destacar con productos locales, imaginación y mucho cariño.
El espacio ofrecía dos ambientes bien diferenciados: una barra repleta de tapas irresistibles, y un pequeño comedor íntimo que invitaba a disfrutar con calma. Cada rincón respiraba autenticidad, y cada plato llevaba el sello de los hermanos Mort. Su madre, Raquel, fue el corazón del proyecto, la que impulsó aquella aventura familiar que, ocho años después, cierra por jubilación y por los nuevos proyectos de sus tres hijos.
Con más de 600 reseñas y una media de 4,5 estrellas en Google, Taberna El Papagayo fue un referente gastronómico para quién desease ir de tapas en Zaragoza. Quienes lo visitaban hablaban de su ambiente cercano, su atención impecable y esa sensación de estar en un sitio “con alma”.
ADIÓS AL PERRIGAMBA DE LA TABERNA EL PAPAGAYO
Si hubo un plato capaz de trascender las fronteras del local, ese fue el perrigamba, un “no perrito” que revolucionó la forma de entender este plato. Sus ingredientes eran simples: pan de perrito caliente tostado, relleno de una ensaladilla de gambas con una salsa casera de doce ingredientes. Todo ello, hacía de esta mezcla una combinación llena de textura y sabor en un solo bocado.
Así, lo que comenzó como un experimento terminó convirtiéndose en el emblema de La Taberna El Papagayo. Y, por supuesto, los clientes lo sabían mejor que nadie. “La vida sin el perrigamba va a ser otra cosa”, escribía uno de ellos en su reseña. Otro lo describía como “una combinación perfecta entre textura, sabor y presentación”, y no faltaban quienes aseguraban que volverían “solo por probarlo una vez más”.
Además del perrigamba, la carta ofrecía otras delicias con nombres tan originales como el perriwey, con carne mechada y guacamole, o el super perri, con salchicha alemana. Tampoco faltaban clásicos como las croquetas de jamón, el steak tartar o el kebab de ternasco. Cada creación tenía una personalidad propia, una historia que contar, y una intención clara: hacer disfrutar sin pretensiones, pero con mucha pasión.
Actualmente, el cierre de la Taberna El Papagayo deja un hueco que va más allá de la gastronomía. Es el final de una etapa que muchos zaragozanos recuerdan con una sonrisa y un sabor inolvidable en el paladar. Porque, al final, hay lugares que se convierten en parte de la ciudad, y El Papagayo era uno de ellos.