Stop Ruido alerta de que la futura Ordenanza Cívica de Zaragoza no frenará el problema del ruido
La asociación Stop Ruido Zaragoza ha advertido sobre las limitaciones de la nueva Ordenanza Cívica que el Ayuntamiento de Zaragoza pretende poner en marcha para abordar el problema del ruido, especialmente el asociado al ocio nocturno.
La organización vecinal asegura que sancionar a personas por comportamientos incívicos no resuelve una situación que viene de mucho más atrás. Hablan de una ciudad donde el modelo de ocio nocturno se ha desarrollado sin control, donde abundan los bares y terrazas en zonas residenciales, donde no se respetan las distancias mínimas para facilitar el paso a personas con movilidad reducida y donde faltan alternativas de ocio que sean compatibles con el descanso vecinal.
Otro de los grandes problemas es la falta de vigilancia. Según Stop Ruido, las fuerzas de seguridad no tienen recursos suficientes para controlar lo que ocurre de noche en las calles: faltan agentes, medios técnicos como sonómetros, e incluso protocolos eficaces para actuar ante las quejas.
Además, la asociación señala que Zaragoza está haciendo caso omiso a leyes nacionales y directivas europeas que obligan a los ayuntamientos a controlar el ruido. Recuerdan que la Organización Mundial de la Salud ha advertido que niveles superiores a los 55 decibelios por la noche pueden causar problemas de salud como insomnio, estrés o enfermedades cardiovasculares, y que en muchos puntos de la ciudad estos niveles se superan a diario.
Con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido, celebrado el pasado 30 de abril, Stop Ruido Zaragoza pidió al Ayuntamiento una declaración institucional para visibilizar el problema, como han hecho otras ciudades de España y Europa. Sin embargo, la propuesta fue rechazada con el voto en contra del grupo municipal de gobierno, una decisión que la asociación lamenta profundamente, ya que, según datos del propio Ayuntamiento, un 32% de los zaragozanos reconoce sufrir contaminación acústica.
Para Stop Ruido Zaragoza, la solución no pasa solo por multar a quien grita en la calle, sino por aplicar medidas más amplias y responsables. Piden una intervención global que combine control real sobre los bares y terrazas, planificación urbanística que proteja a los vecinos, campañas de concienciación, y un nuevo modelo de ocio nocturno que no condene a quienes solo quieren dormir en paz. Porque descansar también es un derecho.