La primera victoria de un ciclista aragonés en La Vuelta a España: ganó en la Plaza del Pilar
En 2025, Aragón será uno de los protagonistas de La Vuelta a España, en una etapa que cruzará su territorio y terminará en Zaragoza. Por eso, hemos querido aprovechar la ocasión para recordar la primera victoria de un ciclista aragonés en la competición.
Un momento que marcó un antes y un después en el ciclismo aragonés. Fue una gesta discreta, sin focos ni grandes titulares, pero con la épica de quien desafía al pelotón desde los primeros kilómetros y se corona, solo, en la plaza más emblemática de su tierra.
El 9 de mayo de 1967, un ciclista de Bárboles cruzó la meta de la Plaza del Pilar tras escaparse desde Lérida, convirtiéndose así en el primer aragonés en ganar una etapa de la Vuelta a España.
- ÁNGEL IBÁÑEZ, PRIMER ARAGONÉS EN VENCER UNA ETAPA EN LA VUELTA EN ESPAÑA
- ASÍ FUE LA ETAPA CON FINAL EN LA PLAZA DEL PILAR
- ÁNGEL IBÁÑEZ: UN CICLISTA GREGARIO QUE TUVO SU MOMENTO
ÁNGEL IBÁÑEZ, PRIMER ARAGONÉS EN VENCER UNA ETAPA EN LA VUELTA EN ESPAÑA
Aquel 9 de mayo de 1967 no era un día cualquiera. El pelotón partía de Lérida con destino Zaragoza y Ángel Ibáñez tenía un plan claro: intentarlo en solitario. “Ya en los primeros kilómetros me metí en el grupo que se fugó, y al pasar por Binéfar me quedé solo”, recordaba Ibáñez hace algunos años en declaraciones a EFE. Desde ese momento comenzó una cabalgada heroica que lo llevaría hasta el corazón de su tierra.
No fue fácil. En Huesca, el reloj marcaba más de quince minutos de ventaja, pero el pelotón no levantaba el pie. Él, por su parte, tampoco. Consciente de lo que significaba aquella escapada, se aferró al manillar con la determinación de quien sabe que estaba viviendo un día histórico.
ASÍ FUE LA ETAPA CON FINAL EN LA PLAZA DEL PILAR
El recorrido terminó en un escenario inolvidable: la Plaza del Pilar. Un final tan simbólico como irrepetible. “Hoy sería imposible”, dice Ibáñez. “Después, la meta se trasladó al Parque Grande y se estrenó el paso por el puente de Santiago para cruzar el Ebro. Fue una llegada única.
Cada vez que visita Zaragoza, el recuerdo se activa. Una parada obligada en la Basílica pilarista le trae de vuelta aquel día: el esfuerzo, la emoción, la meta. Aunque admite que “la memoria falla un poco más cada día”, esa imagen se resiste a desaparecer.
ÁNGEL IBÁÑEZ: UN CICLISTA GREGARIO QUE TUVO SU MOMENTO
Su historia en el ciclismo no nació de una gran infraestructura ni de un plan trazado. Empezó en Escatrón, donde trabajaba de carnicero siendo aún un adolescente. Corría en las fiestas de los pueblos con una bicicleta sencilla, que su madre compró en un taller de Alagón. “Tenía manillar plano, nada que ver con las de ahora”.
Pronto emigró a Cataluña, donde pulió su talento y dio el salto al profesionalismo. Sabía que su lugar estaba como gregario y así lo asumió desde el principio. Entre 1960 y 1969 corrió en la élite, primero como independiente y luego en equipos como Ferrys y Pepsi-Cola. Compartió pelotón con nombres como José Pérez Francés y Angelino Soler, y logró dos triunfos más: una etapa en la Vuelta a Andalucía y otra en la Bicicleta Eibarresa, que casi le da la general.
Participó en cuatro ediciones de la Vuelta a España, completando dos de ellas. También representó a España en el Tour del Porvenir de 1965, terminando 18º en una edición dominada por el equipo nacional.