Casetas.- Una de las aspiraciones históricas de Casetas (Zaragoza) se ha convertido en realidad. La inauguración de la segunda fase de la remodelación de la avenida de Logroño ha permitido culminar la conversión de la N-232, que dividía el barrio en dos, en una vía urbana. De esta manera, se podrá organizar el tráfico por todo el trazado del barrio, desde Utebo hasta Sobradiel.
Con esta actuación se ha completado la previsión municipal para la transformación de la antigua carretera, que dividía en dos al barrio de Casetas y suponía uno de sus principales obstáculos y peligros. La obra se ha llevado a cabo dentro del Fondo Estatal de Inversión Local 2009, y ha contado con una inversión de 1.925.004,14 euros. Durante su ejecución ocuparon a 116 personas.
Al acto de inauguración, celebrado este domingo, han asistido el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, el alcalde de Casetas, Roberto Polo, el delegado del Gobierno en Aragón, Javier Fernández, el vicealcalde de Zaragoza, Fernando Gimeno, o el consejero municipal de Infraestructuras, Jerónimo Blasco, que han asistido a la entrega de premios de la I Milla Urbana.
Polo ha destacado que la remodelación "culmina un proyecto que pedíamos hace años". De esta forma, la vía "se convierte en la bisagra de encuentro en la que todos los vecinos pueden compartir un espacio muy agradable de encuentro" que cuenta con un bulevar, jardín central y un carril de circulación por sentido en cada una de sus márgenes.
Por su parte, Belloch, ha resaltado que se trata de un "acontecimiento histórico porque ha habido movimientos vecinales de protesta y reivindicación permanentes desde los años 90". A este respecto, indicó que "ha costado mucho tiempo lograrla, pero al final lo hemos conseguido".
De esta manera, la superficie peatonal alcanza los 16.280 metros cuadrados, se han sustituido 1.135 metros lineales de tuberías de saneamiento, 878 metros lineales de tuberías de abastecimiento de agua, se han plantado 941 árboles de distintas especies, se ha instalado nuevo alumbrado público, y se ha dotado a toda la actuación de mobiliario urbano (fuentes, papeleras, bancos, quioscos, papeleras y contenedores…), una fuente ornamental y más de 2.200 metros cuadrados de jardín.
Para ello, desde el inicio de la actuación hasta la Urbanización Casetas Park se ha realizado un bulevar ajardinado, dotado de una frondosa bóveda vegetal, mobiliario urbano y con amplias glorietas en sus extremos para organizar el tráfico rodado.
Finalmente, el delegado del Gobierno ha incidido en que el FEIL ha cumplido sus objetivos al lograr contratar a “13.000 personas de las 8.000 que se preveían”.
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Imagen del nuevo bulevar. Foto: Daniel Marcos |
Reivindicación histórica
En la pasada legislatura se realizó la primera fase de esta transformación, con una inversión de 2,5 millones de euros, y se actuó sobre un tramo de 1.300 metros lineales. Este proyecto se realizó con cargo al convenio de obras en barrios rurales suscrito entre el Ayuntamiento de Zaragoza y la Diputación Provincial de Zaragoza.
La vida del barrio ha estado históricamente marcada por la presencia de esta carretera que lo dividía en dos y que, desde su desdoblamiento en 1980 al convertirse en autovía, incrementó su carácter de barrera y el riesgo que conllevaba atravesarla para los vecinos, dado el denso tráfico de vehículos que soportaba.
Para resolver esta situación, el Pleno del Ayuntamiento de Zaragoza ya solicitó al entonces Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU) en noviembre de 1992 la cesión de este tramo de la vía una vez que se realizara la Variante de Casetas, cesión que se produjo formalmente en febrero de 1999.
Por su uso como carretera interurbana, la morfología actual de esta vía era irregular, compleja y desigual, prácticamente carecía de arbolado y de mobiliario, por lo que era muy deficiente para el uso urbano desde el punto de vista formal y estético. Además, los servicios de agua y vertido que alojaba en su subsuelo se encontraban muy deteriorados, por lo que era necesaria su completa renovación.