Quizá hayas pasado por delante de ella mil veces. Igual ni siquiera te has fijado en que está ahí. Lo cierto es que esta figura se erige próxima al Ayuntamiento de Zaragoza, en su parte más próxima al río Ebro y justo detrás de la Lonja, desde los años 50. Ahora, eso sí, muchos zaragozanos y turistas han puesto la vista en ella después de que está se esté viendo sometida a unas obras de rehabilitación.
En concreto, técnicos y operarios del consistorio zaragozano, según informan fuentes municipales, habrían visto que estaba suelta alguna baldosa de mármol del alicatado y por seguridad las han quitado para pegarlas todas bien. Motivo por el cual las vallas y los trabajos han llamado la atención de los viandantes.
Ante sus ojos, se erige entonces un busto con la efigie de Manuel Lorenzo Pardo, un ilustre ingeniero al que se le dedica esta imagen. No es para menos, este fue nombrado hijo adoptivo de Zaragoza y es, entre otras cosas, el creador de la Confederación Hidrográfica del Ebro.
El promotor y encargante de este retrato conmemorativo fue el propio Ayuntamiento de Zaragoza. El coste que fue asignado para la ejecución del busto, con cargo al presupuesto municipal, fue de tres mil novecientas cincuenta pesetas. Y el pedestal, realizado por el taller de cantería municipal, de cinco mil.

