Princesas, superhéroes y magos reciben al Conde de Salchichón con alegría en el Carnaval Infantil

El Carnaval Infantil ha llenado la ciudad de alegría y diversión. Foto: Zaragoza Cultura
El viento ha disminuido y ha permitido a unos 30.000 zaragozanos disfrutar del Carnaval infantil 

Capas y máscaras al vuelo y bien ajustadas, coronas y zapatos brillantes de las más bellas princesas y los disfraces más creativos han llenado este domingo el centro de Zaragoza para celebrar por todo lo alto el jolgorio y la diversión que bien merece el Carnaval Infantil. El viento no ha podido con el Conde de Salchichón, Doña Cuaresma, Don Carnal y el resto de adláteres y es que, aunque ha seguido soplando, ha dado una merecida tregua. Y por ello, han sido unas 30.000 personas las que han llenado la calle Alfonso y sus aledaños dispuestas a disfrutar del Carnaval Infantil de Zaragoza.

A partir de las 12.00 horas, los personajes tradicionales han irrumpido con fuerza en la calle Alfonso. El Conde de Salchichón, Doña Cuaresma y la Mojiganga, junto al resto de figuras del imaginario carnavalesco zaragozano, han llenado cada rincón de música y color, arrancando aplausos y las sonrisas de los más pequeños, que no han dejado de saludar a la comitiva mientras sus padres hacían fotos para el recuerdo.

Uno de los momentos favoritos para muchos ha sido la llegada de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos al completo y es que no todos los días uno puede ver al Morico o al Torero tan de cerca. Los gigantes han desfilado con antifaces especialmente diseñados para la ocasión, adaptados al espíritu carnavalesco.

El desfile ha sido una explosión de diversión, colorido y jolgorio en un día soleado que invitaba a ello. Así, los personajes del Carnaval zaragozano han llegado a la Plaza del Pilar, donde 8.282 personas se han concentrado para continuar disfrutando de la programación con la música de los Titiriteros de Binéfar como banda sonora. Eso sí, entre baile y baile también ha habido tiempo para deslizarse por el Tragachicos que ha sido uno de los grandes reclamos.