Los primeros ejemplares de procesionaria llegan a los pinos de Zaragoza: control y tratamiento
Este invierno ha vuelto a adelantarse la presencia de los primeros ejemplares de procesionaria en los pinos de la capital aragonesa. Las condiciones climáticas de los últimos años han provocado que los bolsones aparezcan antes de lo habitual, lo que obliga al Ayuntamiento de Zaragoza a estar siempre prevenidos y anticipar también los trabajos de control en parques y zonas verdes de la ciudad.
El Servicio de Infraestructura Verde inició ya a mediados de diciembre la retirada manual de nidos para minimizar riesgos, dentro de una Estrategia de Sanidad Vegetal que se viene aplicando de forma continuada. En los últimos tres años, esta planificación integral ha permitido reducir de manera notable la incidencia de la plaga en el término municipal.
La procesionaria del pino (Thaumetopea pityocampa) es un lepidóptero autóctono cuyo desarrollo suele concentrarse entre febrero y abril y que afecta a distintas especies de coníferas. En Zaragoza, con más de 3.000 hectáreas forestales con presencia de pinos y 15.829 ejemplares del género pinus en entorno urbano, el seguimiento resulta especialmente relevante para evitar que las orugas lleguen al suelo y supongan un riesgo para la ciudadanía y las mascotas.
ASÍ SE CONTROLA LA PROCESIONARIA EN ZARAGOZA
El dispositivo municipal combina diferentes métodos sostenibles y alineados con la normativa ambiental. Entre diciembre y febrero de este año se han retirado 1.550 bolsones, una cifra similar a la de ejercicios anteriores. Además, se fomenta la presencia de depredadores naturales como aves insectívoras y murciélagos mediante la instalación de más de 80 cajas-nido en parques urbanos.
Durante el verano se colocan más de 100 trampas de feromonas distribuidas estratégicamente para reducir la reproducción y anticipar las zonas con mayor previsión de bolsones. Asimismo, en septiembre y octubre se aplica endoterapia vegetal a más de 600 pinos situados en entornos sensibles, especialmente en colegios y edificios municipales con usuarios vulnerables, mediante un tratamiento sistémico sin afección ambiental.
El operativo se completa con la instalación de anillos de captura en más de 50 ejemplares de difícil acceso, la colocación de carteles informativos en zonas verdes con alta presencia de pinos y mascotas, y el seguimiento anual en los montes municipales para evaluar los niveles de infestación.