HOMENAJE A LA OSA NICOLASA

Una placa recuerda las torturas que sufrieron los animales salvajes enjaulados en el Parque Bruil

El Parque Bruil cuenta con una placa en recuerdo de los animales salvajes que vivieron allí años enjaulados y maltratados. La osa Nicolasa es el emblema de esta placa contra el maltrato animal

"Desde 1965 fueron torturados, abandonados y enjaulados en este mismo lugar, la osa Nicolasa y el oso Juan. Juan murió aquí en condiciones penosas, Nicolasa, herida y muy enferma, fue trasladada en 1984. En su recuerdo, y en el de otros animales que aquí sufrieron maltrato, y con la esperanza de que el maltrato animal sea pronto un mal recuerdo. Zaragoza. Ciudad amiga de los animales". Es lo que se puede leer en la placa que se ha colocado este lunes en el Parque Bruil en recuerdo de todos los animales salvajes que allí vivieron enjaulados y torturados durante años.

La iniciativa ha surgido de varias asociaciones animalistas que ven este parque como un lugar de encuentro de animales en un entorno amable. José Carlos Ruiseco, en representación de estas entidades, ha recordado las torturas que sufrían estos animales y las pésimas condiciones en las que vivieron. "Estaban atrapados en jaulas en las que no cabían, se les tiraban petardos, perdigones, no se les daban de comer ni beber….". Estos animales, ha subrayado Ruiseco, "fueron vecinos de la ciudad por tantos años que vivieron aquí". Es algo, ha añadido, "que nunca debería de haberse vivido".

Es algo que nunca debería haberse vivido

Alberto Cortés fue el único veterinario que se ofreció a ayudar a estos animales "porque era la única persona que, en esa época en Zaragoza, se dedicaba a animales salvajes", ha explicado. "Vi cosas que en estos instantes parecen imposibles pero que entonces no lo eran", ha manifestado. "Había animales maltratados hasta la muerte, un jabalí que se comieron, los osos tuvieron cachorros, pero al ser el espacio tan pequeño el macho los acababa matando", ha recordado.

Finalmente quedó solo la osa Nicolasa, a la que le faltaba un ojo de una perdigonada y "con muy mal genio de todos los maltratos que sufrió". Al final, ha explicado, se llegó a un acuerdo entre Rotary Club, Galerías Preciados, el Ayuntamiento de Zaragoza y Río León, por el que "se daban la osa de unos a otros".

Cortés acudía al parque y pedía las llaves al guarda que había en ese momento, se metía, cogía muestras de heces para analizarlas… "siempre cuidándome mucho de las manos de Nicolasa, que se las sabía todas, y en el momento que me descuidaba un centímetro cerca de la jaula sacaba la zarpa porque, después de tantos maltratos, la pobrecica no discriminaba quién estaba a su favor y quién en contra".

MUCHO POR HACER

Zaragoza ha puesto en marcha muchas campañas contra el maltrato animal, aunque el Ayuntamiento reconoce que "aún queda camino por recorrer". El horror que se vivió en el Parque Bruil, dice el consejero de Economía y Cultura, Fernando Rivarés, "nunca debería repetirse en ninguna parte del mundo". Con esta medida, ha destacado, Zaragoza quiere ser definitivamente "Ciudad amiga de los animales".

Todos estos animales salvajes eran regalos de particulares. La primera fue Zara, una leoncita que se le regaló a la ciudad unas Fiestas del Pilar. La osa Nicolasa fue trasladada en 1984, pero acabó muriendo a los pocos años. 

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