Obras Coso y San Miguel: comerciantes y vecinos del Casco Histórico auguran un impacto "devastador"

Los trabajos se prolongarán durante 17 meses
La asociación Zaragoza Esencial alerta de que la duración y el impacto de las obras vaciará la zona de viandantes

El anuncio del proyecto de reforma del Coso y la plaza San Miguel de Zaragoza y, en concreto, de la implantación de un tercer carril de subida desde el puente de Hierro ha suscitado todo tipo de reacciones en los últimos días por parte de vecinos y comerciantes de la zona que llegan a augurar incluso un "impacto devastador" para el comercio local y la vida vecinal. Centran también en el centro de sus preocupaciones la "peatonalización encubierta" de la calle Don Jaime I.

En concreto, las asociaciones zaragozanas, que agrupan a los comercios del Centro Histórico bajo el paraguas de Zaragoza Esencial, manifiestan su firme oposición al proyecto que abarca de forma integral la reforma del Coso Alto, la calle Espartero y la plaza San Miguel, cuyas obras se prolongarán durante 17 meses. Hablan de una transformación "radical" de la movilidad en la zona.

El proyecto, critican en un comunicado, "supondría la reducción drástica de carriles de circulación, la eliminación de zonas de carga y descarga, paradas de autobús y taxi, uno de los aparcamientos más grandes de motos de Zaragoza y una modificación del acceso a calles adyacentes como San Vicente de Paúl y calle Don Jaime I, lo que en la práctica será el aislamiento del Casco Histórico y el estrangulamiento de su actividad económica".

"No podemos consentir que se lleve adelante un proyecto que pone en jaque la supervivencia del pequeño comercio y la calidad de vida de los vecinos, sin diálogo ni participación real de los afectados", denuncian desde Zaragoza Esencial, que está impulsando reuniones conjuntas con asociaciones de comerciantes, vecinales y del sector del transporte para presentar alegaciones formales y exigir la suspensión o revisión inmediata del proyecto en el que no hay estudios de impacto ni de movilidad posterior.

La asociación alerta de que la duración y el impacto de las obras, que afectarían a más de 38 millones de desplazamientos durante su ejecución, vaciará la zona de viandantes, afectará a más de 16 líneas de autobús, dificultará el acceso a los comercios, reducirá las ventas y pondrá en riesgo la viabilidad de centenares de negocios. De igual forma, advierten que este tipo de intervenciones "han demostrado que restringir el tráfico sin soluciones reales de movilidad genera pérdida de clientela, incremento de inseguridad y deterioro del entorno urbano".

PIDEN ABRIR UN PROCESO DE DIÁLOGO

Por todo ello, desde Zaragoza Esencial se han mostrado abiertos a participar en cualquier proceso de diálogo o reunión que permita revisar el proyecto y proponer alternativas viables, que mejoren la zona "sin destruir el tejido comercial ni expulsar la vida del centro histórico".

"El comercio local es el motor económico del centro urbano. Necesitamos políticas reales que atraigan clientes, favorezcan la accesibilidad y refuercen la convivencia. Este proyecto va justo en sentido contrario", concluyen.