Dos semanas después del inicio de las obras en la avenida César Augusto de Zaragoza, los comerciantes y vecinos de la zona enfrentan los inconvenientes del proyecto, mientras lidian con el ruido constante y las alteraciones en la accesibilidad. Los trabajos de sustitución de la losa del parking de la plaza de Salamero, que tienen una duración estimada de diez meses, están generando preocupación creciente en el comercio de la zona debido a la cercanía de fechas tan importantes para ellos como el Black Friday y la Navidad.
Los trabajos se centran, sobre todo, en la zona más próxima al Hotel Innside Meliá, cuya entrada permanece cubierta por un andamio que dificulta la visibilidad. A escaso metros, Javier Rubio, responsable de la farmacia Farmaliving, destaca cómo el cierre de accesos y la reducción del tráfico han impactado en su negocio.
"No solo hay menos clientes por la falta de visibilidad y accesibilidad, sino que el ruido y la falta de información sobre el tiempo que durará la obra aumentan nuestras preocupaciones. Esto se reflejará negativamente en el balance del año", comenta.
Sin embargo, no todos los comerciantes ven la situación de manera tan negativa. Desde Colchones Aznar, mantienen una perspectiva optimista: “Aunque las molestias actuales son inevitables, creemos que a largo plazo será positivo para todos. La calle será más atractiva, peatonal y transitable”. Aseguran que, aunque ahora enfrentan desafíos, esperan beneficiarse en el futuro.
Los bares y restaurantes de la avenida también se han visto afectados. “La clientela ha disminuido considerablemente, especialmente los que dependían del transporte público para llegar”, explica una empleada del Café Bar Lugano, uno de los establecimientos hosteleros afectados.
Además, señala que la interrupción de líneas de autobús ha complicado su propio traslado al trabajo. Este efecto recuerda a los problemas sufridos durante las obras de la plaza Salamero, que generaron un impacto similar en los negocios del área y son todavía muy recientes.