Hoy en día resulta impensable imaginar un centro comercial sin escaleras mecánicas. Las vemos también en estaciones de tren, aeropuertos, intercambiadores, hospitales e incluso en plena calle, integradas en entornos urbanos complejos. Son tan habituales que cuesta pensar en un tiempo en el que no existieran. Y, sin embargo, hubo un día en el que la primera escalera mecánica llegó a España.
Lo que pocos saben es que Zaragoza fue la primera ciudad del país en tener unas escaleras mecánicas en funcionamiento, una primicia tecnológica que marcó un antes y un después en el comercio y en la vida cotidiana. Ocurrió el 6 de marzo de 1936, en los almacenes SEPU, situados en la calle Torrenueva, junto al Mercado Central. Aquella estructura de hierro con peldaños de madera no solo causó asombro entre los zaragozanos, sino que se convirtió en un símbolo de modernidad en plena Segunda República.
Estas escaleras, rudimentarias pero efectivas, solo subían a la planta de juguetes. Para bajar, había que utilizar una escalera de mármol. Hoy, casi nueve décadas después, siguen existiendo: se conservan como elemento decorativo en el patio interior del edificio de viviendas construido donde estuvo el SEPU, convirtiéndose en una pieza clave de la historia urbana y comercial de Zaragoza.
- UN INVENTO RUIDOSO, DE MADERA Y SOLO DE SUBIDA
- EL SEPU DE ZARAGOZA, TEMPLO DEL COMERCIO MODERNO
- UNA ESCALERA CON SEGUNDA VIDA
- LAS ESCALERAS MECÁNICAS EN LA ACTUALIDAD
UN INVENTO RUIDOSO, DE MADERA Y SOLO DE SUBIDA
La escalera mecánica del SEPU medía 4,80 metros de longitud, tenía estructura de hierro y peldaños de madera móvil, y aunque resultaba algo ruidosa y lenta, fue todo un acontecimiento en la época. De hecho, durante casi veinte años fue la única escalera mecánica de España.
Solo permitía subir a una planta del edificio, concretamente a la sección de juguetes. Para bajar, los clientes tenían que utilizar una escalera convencional de mármol blanco. A pesar de sus limitaciones, podía transportar hasta 6.000 personas por hora, según detallaba la prensa local durante su inauguración.
EL SEPU DE ZARAGOZA, TEMPLO DEL COMERCIO MODERNO
La Sociedad Española de Precios Únicos (SEPU) nació en Barcelona en 1934 de la mano de dos empresarios suizos, Henry Reisembach y Edouard Worms. Se trataba de un nuevo concepto de gran superficie que ofrecía productos variados a precios fijos y accesibles.
En Zaragoza, el SEPU abrió sus puertas en 1935 en un solar cargado de historia: el antiguo Palacio de la Condesa de Bureta, heroína de Los Sitios. La apertura supuso un hito para la ciudad. El 6 de marzo de 1936 se celebró la inauguración oficial con autoridades, y horas más tarde se vivió una auténtica avalancha humana. Las crónicas de la época hablaban de aglomeraciones tan masivas que fue necesaria la intervención de las fuerzas de Asalto para controlar la entrada.
El éxito del SEPU fue tal que en 1965 se abrió una segunda tienda en el Paseo Independencia, y ambas permanecieron operativas hasta 2002, cuando la empresa cerró definitivamente sus puertas en la capital aragonesa.
UNA ESCALERA CON SEGUNDA VIDA
En 2008, en el solar del SEPU de la calle Torrenueva se construyó un edificio residencial de 35 viviendas. Pero el legado de aquella innovación no desapareció. Gracias al arquitecto Joaquín Sicilia, las escaleras mecánicas originales fueron restauradas e integradas como elemento decorativo en el patio interior del edificio.
El propio Sicilia relató que se plantearon incluso ponerlas de nuevo en funcionamiento, pero resultó inviable. “Estaban hechas polvo. Llevaban dos o tres años sin funcionar antes del cierre. Hubo que desarmarlas y hacer un trabajo casi de arqueología”, explicaba el arquitecto. Aun así, se logró conservar su estructura metálica, que fue tratada para resistir el paso del tiempo.
Hoy, ese rincón casi escondido del número 2 de la calle Torrenueva se ha convertido en un pequeño santuario de la memoria industrial de Zaragoza. Las escaleras no solo representan un vestigio tecnológico, sino también una forma de entender cómo la ciudad ha sabido preservar lo que la hizo pionera.
LAS ESCALERAS MECÁNICAS EN LA ACTUALIDAD
Aunque en Valencia se instaló una rampa mecánica en 1909, el invento que realmente dio origen a la escalera mecánica moderna fue obra del estadounidense Nathan Ames, quien en 1859 patentó una “escalera giratoria”. El diseño funcional lo desarrolló Jesse W. Reno en 1892 y se utilizó por primera vez en el parque de atracciones de Coney Island en 1896. Posteriormente, Charles Seeberger y la empresa Otis Elevator Company perfeccionaron el mecanismo y lo convirtieron en un éxito global.
Hoy, las escaleras mecánicas son uno de los medios de transporte masivo más utilizados en España, con más de 14.000 unidades y alrededor de 3.000 millones de usuarios al año. Están en todas partes: centros comerciales, hospitales, estaciones o aeropuertos.
En el resto del mundo existen algunas especialmente llamativas. En Noruega, por ejemplo, hay un ascensor mecánico para ciclistas en Trondheim; en Taiwán, una escalera mecánica bajo el mar; y en Hong Kong, las más largas del planeta, con más de 800 metros de recorrido.
Pero pocas tienen el valor simbólico de la que todavía se conserva en Zaragoza. Esas primeras escaleras de 1936, hoy en desuso pero intactas, siguen recordando que, en su día, la capital aragonesa subió el primer peldaño hacia el futuro.
Queremos conocer tu opinión
Comenta las noticias en nuestras Redes: Facebook, Instagram, TikTok, X, Youtube, Linkedin...
Apúntate gratis a nuestro boletín y llévanos en tu móvil descargándote la App o en el canal de WhatsApp.
Y para contacto directo por mail con nuestros periodistas: redaccion@aragondigital.es
Porque tú también eres Aragón Digital
