Natalya Uvarova y su apuesta hostelera en Zaragoza: "No quiero hacerme rica, quiero dar calidad"
Natalya Uvarova metió toda su vida en varias maletas en 2001 para venir a Zaragoza. Desde el primer momento en el que pisó la capital maña comenzó a ligarse al mundo de la hostelería, un sector en el que ha trabajado durante años hasta que el 19 de septiembre de 2025 decidió dar un paso más en su carrera profesional y abrir su propio bar. Un proyecto personal que rinde homenaje tanto al país que la vio crecer como al que hoy es su hogar.
Ucramaña está situado en la calle de los Fueros de Aragón, 20, un espacio que no le resulta ajeno. Natalya trabajaba allí como camarera y, cuando el anterior propietario decidió marcharse, no dudó en alquilar el local y apostar por esta nueva etapa profesional. "Lo que más influyó fue la clientela. La mayoría son vecinos del barrio y les había cogido mucho cariño", explica emocionada a ARAGÓN DIGITAL.
Este nuevo camino en su vida profesional ha sido posible gracias a su abuela, a la que recuerda con mucho cariño: "Tenía un dinero ahorrado de su herencia. Ella murió hace dos años y me crio. Ahora una parte suya vive en el bar", señala.
APOYO AL COMERCIO LOCAL
El horario de apertura es de 9.00 a 16.00 horas y de 19.00 a 23.00 horas, aunque la vida diaria dentro del bar empieza mucho antes. Natalya arranca su jornada en torno a las 7.30 horas, cuando acude a comprar el pan y la repostería que sirve cada día, procedentes de una pastelería cercana a su negocio: Horno de Repostería Ismael. "Es la pastelería del barrio y me gusta apoyar a los vecinos", señala.
Después llega el momento de poner la barra a punto, con diferentes tapas entre las que destacan los torreznos y las salmueras. "No espero hacerme rica. Para mí lo fundamental es la calidad. Compro buen producto e intento ponerlo al mejor precio para los clientes", asegura.
"No espero hacerme rica. Para mí lo fundamental es la calidad. Compro buen producto e intento ponerlo al mejor precio para los clientes"
FUSIÓN ENTRE LO MEDITERÁNEO Y LO UCRANIANO
En comidas y cenas, Ucramaña apuesta por platos para compartir y deja a un lado los menús del día. La carta combina recetas de la cocina mediterránea con elaboraciones tradicionales ucranianas, reflejando la historia personal de su propietaria.
Entre los platos de su país natal destacan dos propuestas muy especiales, una fría y otra caliente. El plato frío es una receta típica de celebraciones como la Navidad o los cumpleaños, ya que es laboriosa de preparar, aunque en Ucramaña se elabora a diario. "Es una ensaladilla fría con arenque marinado, que compro en una tienda ucraniana cercana al bar, patata, zanahoria y remolacha. Cada ingrediente va mezclado con mayonesa por separado y se monta por capas", explica.
El plato caliente consiste en filetes de lomo de cerdo aplanados y rellenos de bacon y queso, acompañados de una salsa. Originalmente se servía frío, pero tras las sugerencias de los clientes decidieron ofrecerlo caliente. "Al final, los clientes siempre tienen la razón", reconoce entre risas.
En cuanto la esencia del bar, Natalya se ha encargado personalmente del diseño y reforma, aportándole un toque más "femenino", según destaca. La acogida ha sido muy positiva desde el primer día, tal y como asegura, muchos de los clientes que acudieron al inicio han repetido, apostando por este nuevo proyecto.
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