Las turbulencias políticas han irrumpido de lleno en el Ayuntamiento de Zaragoza tras el anuncio de Vox de no apoyar el Presupuesto municipal de 2026, rompiendo su acuerdo con el PP. Apenas una hora después de hacerse pública la decisión del grupo de Julio Calvo, la alcaldesa Natalia Chueca ha confirmado que presentará igualmente las cuentas y ha abierto la puerta a una moción —o cuestión— de confianza si el proyecto no sale adelante, un escenario previsto en la legislación municipal.
Chueca ha lanzado un órdago directo a Vox, al que ha acusado de haber elegido “el camino de la traición” tras haber negociado y pactado el presupuesto durante meses. Según la alcaldesa, el cambio de postura responde a “órdenes llegadas desde Madrid” en pleno contexto electoral y no a discrepancias reales sobre el contenido de las cuentas. “El presupuesto que íbamos a presentar el lunes es el que habíamos pactado con Vox”, ha insistido, subrayando que el rechazo pone en riesgo hasta 200 millones de euros en inversiones previstas para la ciudad.
DISTINTOS ESCENARIOS
Entre los escenarios que se abren ahora en Zaragoza, el primero es la cuestión de confianza. Si el Pleno rechaza inicialmente el presupuesto, la alcaldesa puede vincularlo a una votación de confianza sobre su programa de gobierno. La ley establece que, si en el plazo de 30 días no prospera una candidatura alternativa, el presupuesto queda aprobado automáticamente. Chueca ha sido clara: Vox deberá decidir entre respaldar esa confianza o facilitar un cambio de alcalde apoyando directamente a la socialista Lola Ranera como alternativa.
El segundo escenario sería la prórroga de los presupuestos actuales, una opción que el Gobierno municipal considera indeseable por el impacto directo en proyectos estratégicos. La alcaldesa ha advertido de que dejar las cuentas “como están” supondría bloquear inversiones clave, perder capacidad de gestión y poner en peligro fondos europeos.
CHUECA: “VOX HA DADO UN BALÓN DE OXÍGENO A LA IZQUIERDA”
Chueca ha defendido que la situación económica del Ayuntamiento es sólida y asumible, y ha reiterado que el presupuesto es “buenísimo para Zaragoza”. Visiblemente molesta, ha asegurado sentirse “muy traicionada” por Vox, al que acusa de actuar “por detrás” y de haber dado “un balón de oxígeno a la izquierda”.
Pese a ello, la alcaldesa se ha mostrado convencida de que las cuentas de 2026 saldrán adelante y ha confirmado que el proceso culminará con la votación del presupuesto en febrero, una vez pasadas las elecciones autonómicas, con la cuestión de confianza ya sobre la mesa si no hay acuerdo previo.