Más de 300 matrimonios celebran un amor de oro: "Se puede discutir, pero no subirse a la parra"
Quizá no ha sido un amor de película. A decir verdad, a lo mejor es que eso no existe. Pero lo que han vivido Hermenegilda y Jesús, Amado y Carmen o Conchita y Joaquín, sí ha sido un amor para toda la vida y, sobre todo, cuidado y trabajado desde el respeto mutuo. Porque si preguntan, no hay otro secreto que ese: pasar por todo tipo de altibajos y ceder alternativamente. Así lo han expresado las 315 parejas que han pasado por el Teatro Principal de Zaragoza para celebrar que, 50 años después, siguen juntos.
"De todo ha habido, cosas buenas y malas, pero todo lo hemos superado con mucho cariño y poniendo cada uno un poquito de nuestra parte. El secreto es el respeto", aseguraba Conchita, que de la mano de su marido, Joaquín, reconocía que han vivido una vida maravillosa, "para volver a repetir".
Su celebración de las Bodas de Oro ha sido un tanto singular. No tanto por la celebración propuesta por el Ayuntamiento de Zaragoza, sino por la sorpresa que su familia quiso darles. "Nos regalaron un viaje a Tenerife, pero se equivocaron y lo hicieron un año antes del que tocaba", contaban entre risas. "Ya cuando llegó el aniversario de verdad nos regalaron otro viaje al hotel de Canfranc. Por nosotros que se hubieran seguido equivocando", relataban.
También de la mano de hijos y nietos es como celebraron Amado y Carmen sus 50 años de casados. En su caso viajaron a París, la ciudad del amor. Este matrimonio, que se conoció hace ya casi 60 años en Calatayud, ponía igualmente el foco en el respeto, pero reconocían que a las parejas de ahora no es que este les falte, sino que los tiempos son diferentes.
"Ha cambiado la vida, han cambiado las personas y el ambiente", explicaba Amado. A lo que Carmen, añadía: "También es porque son cosas mejores, sobre todo para las mujeres, que ahora trabajan y tienen más independencia".
DISCUTIR SÍ, PERO CEDER TAMBIÉN
Otro de los mitos que se han encargado de desmentir estas parejas de oro es el de las discusiones. Ermenegilda y Jesús se conocieron jóvenes y tras ocho o nueve años de noviazgo por las calles del Centro de Zaragoza decidieron dar el "sí, quiero". Hermenegilda, que recuerda que fue ella quien se fijó en Jesús por primera vez, explicaba que es fundamental transigir. "No es que no haya que discutir, pero hay que razonar y no subirse por la parra", aclaraba.
Prueba también de esa chispa la mostraban Jesús e Isabel, que no dudaron en volver a casarse para celebrar sus Bodas de Oro, esta vez rodeados de aquellos seres queridos que no fueron testigos la primera vez. Mientras Jesús hablaba de paciencia para tantos años juntos, Isabel le miraba de reojo y con un claro "no le hagas ni caso" demostraba que el pique entre ellos seguía presente después de tantos años.
Ya sea por casualidad, por una coincidencia de trabajo o por esos amigos en común que se convierten en Cupido -como le ocurrió a Ignacia y Jesús- lo cierto es que, por el motivo que sea, el amor de antes no es mejor ni peor que el de ahora. Simplemente es diferente como también lo es cada matrimonio. Allá cada cual con su secreto para conseguir que dicho amor, en cualquier caso, siga vivo.