Durante los últimos 40 años, el día a día de Dulce Guallar en Zaragoza ha estado marcado por los libros, el mostrador y el saludo cercano con los vecinos del barrio de San José. En este 2026, esa rutina comienza a transformarse: la histórica librera inicia su jubilación y se prepara para decir adiós a la Librería Wodan, un comercio que forma parte de la memoria colectiva del barrio.
No es solo el cierre de una etapa profesional, sino el final de toda una vida vinculada al comercio local. Tras cuatro décadas al frente de la librería, Dulce afronta el relevo con una mezcla de emoción y serenidad, consciente de que Wodan ha sido mucho más que un negocio abierto en 1986: ha sido un punto de encuentro, un espacio cultural y casi una extensión de su propio hogar.
Desde que abrió sus puertas en 1986, la librería ha sido “prácticamente toda mi vida”, reconoce Dulce. “Entre libros, juegos y el trato diario con la gente, esto ha sido mi día a día durante casi 40 años”, ha señalado Dulce a ARAGÓN DIGITAL, recordando cómo desde 2017 se quedó sola al frente del negocio, una circunstancia que ha influido en su decisión de dar el relevo.
UNA VIDA ENTERA ENTRE LIBROS
El vínculo con la clientela es uno de los recuerdos que más pesan en este adiós. Décadas de convivencia han convertido la librería en un espacio casi familiar: “Hemos visto crecer a generaciones enteras; niños que venían con sus padres y ahora vienen con sus propios hijos. Eso es muy bonito y muy especial”, cuenta con emoción.
Mirando al futuro, Dulce tiene un deseo claro: que la librería continúe. “Intentaré traspasarla a alguien con ilusión, que quiera seguir, porque en el barrio no hay nada más; en bastantes kilómetros a la redonda no hay otra librería”, subraya. Una ubicación rodeada de colegios, parques y zonas seguras que convierte al comercio en un punto clave para la vida cotidiana del barrio.
UN COMERCIO CLAVE PARA EL BARRIO
A lo largo de estas cuatro décadas, Dulce también ha sido testigo de cómo han cambiado los hábitos de consumo: “La gente ha cambiado mucho con el comercio electrónico, pero nosotros siempre hemos intentado adaptarnos a lo que ha venido”, explica. Página web, presencia digital y nuevos productos han permitido a la librería mantenerse viva sin perder su esencia.
La historia de Dulce y la Librería Wodan dejó una anécdota para el recuerdo del barrio de San José. En 2018, Dulce repartió 40 millones de euros con “El Gordo” de la Lotería de Navidad, un gesto que dejó huella en la comunidad y convirtió a la librería en protagonista de una de esas historias que se cuentan generación tras generación.
Más allá de los libros y del dinero repartido, lo que permanecerá es toda una vida dedicada al barrio. La esperanza es que alguien recoja el testigo para seguir escribiendo nuevas páginas en esta histórica librería.
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