Lágrimas y recuerdos inundan el Cementerio de Torrero por Todos los Santos

Todos los Santos es fecha para las anécdotas y los buenos recuerdos. Foto: Pilar Álvarez
Miles de zaragozanos acuden en peregrinación al camposanto para homenajear a sus seres queridos
 

Existe un debate que siempre vuelve a la palestra cada vez que el calendario marca el primero de noviembre en España: ¿Todos los Santos es una festividad alegre o triste?. Lo cierto es que no hay una respuesta definitiva a esa pregunta. Cada persona lo vive de una forma diferente, y basta con acercarse al Cementerio de Torrero en esta fechas para comprobarlo. 

Zaragoza ha amanecido muy temprano este nublado día de Todos los Santos para recordar y homenajear a sus seres queridos que ya no están. La emoción y las flores, con respeto de los difuntos, se alzan como grandes protagonistas en una jornada en la que vuelven a nuestra memoria los recuerdos que vivimos con esas personas a las que amamos y seguiremos amando por siempre. 

Miles de personas acuden hoy a entregar flores a sus familiares. Foto: Pilar Álvarez

ESPACIO PARA LAS ANÉCDOTAS

Todos los Santos es fecha para las anécdotas y los buenos recuerdos. Un hombre de mediana edad y su madre lo demuestran intercambiando con una sonrisa en el rostro momentos divertidos de su padre y marido. “Da pena que ya no esté. Pero era una persona muy alegre y sabemos que él está contento de vernos así”, señalaban delante del nicho de su familiar. “Era una persona que se divertía con cualquier cosa. Siempre lo consideramos el hermano bromista”, reflejaba otra mujer con tono relajado al hablar de “la persona más importante de mi vida”. 

El otro lado de la moneda son aquellos que ven en el 1 de noviembre un día triste. "Me cuesta mucho venir pero es un trago que tengo que soportar. Mi marido querría que viniera a verle, así que aunque me duela aquí estoy", expresa una mujer que perdió a su esposo hace apenas dos años. Al otro lado del pasillo, un hombre no puede contener las lágrimas mientras recoloca, una y otra vez, las rosas rojas que ha comprado para su hermana fallecida. "La echo mucho de menos. Después de toda una vida juntos es difícil venir. Sé que nos cuida a toda la familia desde arriba", afirma.

La emoción ha reinado en el Cementerio de Torrero durante toda la mañana, y continuará haciéndolo durante la tarde. Los más mayores siguen siendo mayoría, aunque algunos jóvenes se dejan ver con la idea de visitar a sus abuelos y personas queridas. Han habido duras escenas donde los pañuelos de papel se convertían en objetos preciados, pero también más alegres donde asomaban las tímidas carcajadas. Hay gente que ya no nos acompaña en el día a día, pero sigue estando presente en nuestros corazones.