Indiferencia ante la demolición del Cubo: "¿Ahora nos vamos a preguntar si pega o no pega?"

Las obras están previsto que finalicen antes de las Fiestas del Pilar. Foto: Pilar Álvarez
La demolición costará 40.000 euros y estará lista antes de las Fiestas del Pilar

El famoso edificio acristalado en forma de cubo de la plaza del Pilar tiene los días contados. Esta construcción, que albergaba hasta hace dos años de la oficina de turismo de Zaragoza y había quedado en desuso, acompaña a la sede del Ayuntamiento y la basílica del Pilar desde el inicio de la década de los noventa.

El derribo fue aprobado el 26 de junio por la Comisión Provincial de Patrimonio y el objetivo de esta demolición es potenciar el carácter abierto y monumental de la plaza, "el espacio estará mejor libre y diáfano", comenta una transeúnte a su amiga mientras señala a las vayas de obra. No son pocas las personas que, al pasear este jueves por la plaza, desvían su mirada hacia los trabajos recién comenzados sobre el edificio.

Que hagan lo que quieran

"Ahora que han ubicado la oficina de turismo ahí en frente me parece correcto que quiten este trasto por el bien de la estética de la plaza", comenta otro hombre al descubrir la obra. Aunque muchos reconocen que el diseño de este edificio "no pegaba con la arquitectura del Pilar", tampoco parece que les molestara mucho: "al que le guste mezclar que mezcle" o "para gustos están los colores", expresan mientras observan el gran cubo acristalado todavía en pie.

La opinión mayoritaria respecto a este cambio que estará finiquitado antes de que comiencen las Fiestas del Pilar es la indiferencia. "No me había enterado, que hagan lo que quieran", comenta una mujer... "ni me va ni me viene", se sincera otra.

A otros, sin embargo, parece incomodarles más la noticia, "no molesta a nadie, ¿después de 30 años nos vamos a preguntar si pega o no pega?". Hay algunos que incluso se atreven a proponer un destino alternativo a los más de 40.000 euros que va a costar la demolición, "me parece una barbaridad que gastemos el dinero en hacer y deshacer con las necesidades que hay de vivienda y atenciones sociales".

Sea cual sea la opinión que tienen de los zaragozanos sobre este icónico cubo de cristal, que ahora tiene fecha de caducidad, hasta hace bien poco "ha cumplido su función". El recuerdo de este experimento arquitectónico quedará a partir de otoño únicamente en la retina de los vecinos y en las fotografías tomadas durante su 34 años de vida.