En el interior de la Basílica del Pilar de Zaragoza existe un rincón que a menudo pasa desapercibido, pero que suele despertar una gran curiosidad a quien lo descubre: la representación del Milagro de Calanda.
Este conjunto artístico se divide en dos niveles de gran valor histórico: en la parte superior, destaca la pintura mural de Ramón Stolz Viciano, realizada en 1952; justo debajo, se encuentra un pequeño óleo sobre lienzo de 1654, que es una pieza anónima propiedad de la parroquia de Nombrevilla (Zaragoza) y que tiene el honor de ser la primera pintura representativa del milagro, creada apenas 14 años después del suceso.
- EL MILAGRO DE CALANDA: UNA PIERNA ENTERRADA Y UNA FE INQUEBRANTABLE
- LA NOCHE QUE CAMBIÓ LA HISTORIA: UN MILAGRO MUNDIAL
- UN DETALLE QUE NO PUEDES PASAR POR ALTO SI VISITAS EL PILAR
EL MILAGRO DE CALANDA: UNA PIERNA ENTERRADA Y UNA FE INQUEBRANTABLE
La historia nos traslada a 1637, cuando el joven calandino Miguel Juan Pellicer, de 19 años, sufrió un grave accidente en Castellón al caer de un carro de trigo que conducía. La rueda le aplastó la pierna derecha y, tras ser trasladado al Hospital de Nuestra Señora de Gracia en Zaragoza, los médicos determinaron que la amputación era inevitable.
La pierna fue enterrada por un practicante, mientras Pellicer, convertido en mendigo a las puertas del Pilar, pasaba sus días encomendándose a la Virgen y untando su muñón con el aceite de las lámparas que ardían en el santuario.
LA NOCHE QUE CAMBIÓ LA HISTORIA: UN MILAGRO MUNDIAL
El prodigio estalló la noche del 29 de marzo de 1640. Tras regresar a casa de sus padres en Calanda, Pellicer se quedó dormido en su habitación. Al poco tiempo, sus padres lo encontraron con las dos piernas, notándose en la extremidad restituida las mismas cicatrices que tenía antes de la amputación.
Este suceso, calificado como un "milagro inaudito en todos los tiempos", tuvo una repercusión sin precedentes:
- Juicio oficial: El 27 de abril de 1641, el Arzobispo Pedro Apaolaza dictaminó la curación milagrosa tras un proceso con 25 testigos.
- Repercusión real: El rey Felipe IV recibió a Pellicer en Madrid.
- Difusión europea: Crónicas en latín, francés, alemán y holandés llevaron la noticia por todo el continente, llegando incluso a oídos del Papa Urbano VIII en 1642.
UN DETALLE QUE NO PUEDES PASAR POR ALTO SI VISITAS EL PILAR
La próxima vez que visites la Basílica recuerda buscar detenerte delante de este conjunto artístico que, a día de hoy, recuerda por qué este suceso es considerado excepcional entre las leyes de la naturaleza.
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