Zaragoza.- El reloj solar de Vadorrey es un damnificado más por la crisis económica. Este instrumento, que cuenta con uno de los mástiles más grandes del mundo, con 46 metros de altura, y que iba a ir enmarcado con una plaza con jardines y un entorno dedicado a la astronomía, continúa sin financiación para acometer los remates finales.
Los vecinos confían en que antes de ocho meses esté concluido tal y como les habían comunicado. Un total de 900.000 euros es lo que les separa de ver cumplido su deseo, pero todavía no hay presupuesto programado para ejecutarlo.
El presidente de la Asociación de Vecinos de Vadorrey, Pablo Polo, ha lamentado que la nueva rampa de acceso aún no pueda utilizarse. “Está terminada la pista de orientación del eje equinoccial pero las escaleras y el conjunto de jardines son lo que nos falta. Lo queremos cuanto antes, aunque comprendemos la situación financiera de la ciudad”, ha explicado.
No en vano, el marco de esta obra creada por el ingeniero de caminos Juan Antonio Ros es un descampado de tierras, que cuando llueve se transforman en un barrizal, lo que dificulta su acceso en silla de ruedas o carritos de niño.
En el barrio están encantados e ilusionados con el reloj por lo que esperan que el proyecto concluya pronto en su totalidad. Polo ha destacado el interés que está despertando en universidades internacionales de Canadá y Japón “con interés por venir a hacer mediciones sobre la exactitud que tiene”.
“Es muy bueno tener esta referencia a nivel mundial en nuestro sector. Es un prodigio de técnica, ciencia y capacidad humana para controlar y relacionarnos con los astros”, ha indicado.
El reloj solar, según los datos del proyecto original, debería ir acompañado de una explanada de césped, con unos paseos con trazado marcadamente Este-Oeste, con significados concretos. Cada paseo estaría formado por el espacio que recorre la sombra solar generada por el reloj, durante las 12 constelaciones zodiacales. Estos paseos verdes estarán delimitados por columnas de piedra, situadas a las horas enteras, es decir, que dan la información de la hora, y a su vez marcan el recorrido de las sombras durante los días de cambio de zodíaco.
Una vez que se solucionen los problemas financieros, habrá una plaza denominada plaza del Reloj, con pavimentos duros, pensada para incitar al juego, a la actividad, al solaz, a la contemplación, a la reflexión, al descanso y al reposo de la gente.