Las obras de remodelación del Jardín Botánico del Parque Grande José Antonio Labordeta avanzan a buen ritmo y estarán finalizadas antes de que acabe el año, culminando con la plantaciones en el mes de octubre. Con una inversión de 1,3 millones de euros, el Ayuntamiento de Zaragoza está ejecutando una reforma integral que recupera la esencia histórica de este emblemático espacio, poniendo en valor su riqueza vegetal, su papel como refugio climático y su importancia como enclave de bienestar ciudadano.
La actuación contempla la creación de nuevos recorridos accesibles, la restauración de elementos patrimoniales como los bancos históricos de cerámica y piedra, y la incorporación de un nuevo estanque y dos arroyos como ejes vertebradores del paisaje. "Con esta reforma se va a culminar la renovación iniciada en el 2019 de la por aquel entonces consejera de Servicios Públicos y Movilidad, Natalia Chueca, en el Parque Grande José Antonio Labordeta", ha destacado la actual consejera de Medioambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes.
El proyecto tiene como objetivo principal recuperar el vínculo entre plantas, agua y salud. Para ello, se han diseñado colecciones de plantas medicinales y aromáticas en colaboración con el Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza, que se distribuirán estratégicamente en accesos, cruces de caminos y márgenes de canales. Esta intervención no solo embellece el espacio, sino que promueve la educación ambiental y refuerza el carácter terapéutico del jardín.
Desde el inicio de las obras, en noviembre de 2024, se ha trabajado en un rediseño paisajístico respetuoso, comenzando con un replanteo topográfico de las 1,5 hectáreas del jardín. Se han realizado movimientos de tierra, canalizaciones y aportaciones de tierra vegetal, con especial cuidado por la protección del arbolado existente. Una de las piezas clave del proyecto es el nuevo estanque de más de 200 metros cuadrados, que además de tener valor ornamental, funcionará como aljibe de riego.
DOS ARROYOS LLENARÁN DE AGUA EL RECORRIDO
Otro de los elementos destacados son los dos arroyos sinuosos construidos en hormigón visto, que recorrerán 320 metros dentro del Jardín Botánico y ayudarán a regular la temperatura del entorno. A esto se suman 4.700 metros de caminos accesibles, nuevas zonas de descanso, iluminación ornamental y más de 9.000 plantas diferentes, incluyendo gramíneas, tapizantes, aromáticas y culinarias.
La consejera Tatiana Gaudes ha subrayado que esta reforma consolida la actualización del Parque Grande, tras la exitosa renovación de la Rosaleda. El Jardín Botánico se convertirá, según ha dicho, en un nuevo espacio de referencia para la ciudad: un lugar donde la belleza, la historia y el respeto al medio ambiente se darán la mano para ofrecer a zaragozanos y visitantes un entorno de descanso, aprendizaje y disfrute.

