Alegría, compañerismo y muchas ganas de ayudar. Estas podrían ser las tres ideas que definen la pasión y el entusiasmo que llevan siempre consigo las 5.030 personas que conforman el cuerpo de Voluntariado de Zaragoza. Todos y cada uno de ellos tienen historia muy personales. Desde Gloria, que con 81 años decidió cambiar de rumbo tras toda una vida trabajando al cuidado del ilustre escritor Ildefonso Manuel Gil, hasta Francisco, para quien su máximo orgullo es ser la imagen del Ayuntamiento y representar a Zaragoza.
Su labor de apoyo es determinante en diversos actos institucionales, así como en actividades programadas por el propio consistorio. Tanto es así que las Fiestas del Pilar es uno de los momentos del año en el más se precisa su ayuda. “Su trabajo es incansable. Siempre están cuando les llamamos y estos días del Pilar hacen una gran labor velando por la seguridad. Hacen que la Ofrenda de Flores funcione bien y participan en todos los actos institucionales en los que se les necesita”, ha destacado la alcaldesa, Natalia Chueca. Todo ello en un acto de reconocimiento este martes en el interior del Mercado Central.

Sin embargo, lejos de galardones y florituras, lo más satisfactorio, asegura Laia, una voluntaria de 31 años, es sentirse útiles. “Lo mejor es "ayudar a la gente. Es muy reconfortante que con algo tan sencillo como puede ser estar e informar pueda ser de ayuda para alguien”, afirma. Y es que, lejos de parecer un trabajo, para Gloria y sus compañeros es una labor “tan bonita” que “es una alegría ponerte el uniforme y no saber cuándo vas a volver”. Porque si de lo que se trata es de salir a ayudar, nada más importa.