Galacho de Juslibol, naturaleza en estado puro

Las más de 100 especies distintas de aves, los once mamíferos, las 67 mariposas diurnas o los 381 vegetales convierten al Galacho de Juslibol es una escuela de naturaleza y en el particular pulmón verde de Zaragoza. En 2009 se han cumplido 25 años desde que el Ayuntamiento lo adquirió en los años 70 para frenar su degradación.

Zaragoza.- Zaragoza cuenta con su particular pulmón verde: 115 hectáreas de humedal que albergan una gran riqueza animal y vegetal. El Galacho de Juslibol ha cumplido 25 años como propiedad municipal y continúa asombrando al visitante con una diversidad natural singular, testigo de la dinámica del Ebro.

Las 126 especies distintas de aves, los once mamíferos, las 67 mariposas diurnas, las 25 especies de moluscos y los 381 vegetales convierten a este espacio en una auténtica escuela de naturaleza y en un lugar donde las sorpresas están aseguradas para todos visitantes.

Desde que en 1984 el Ayuntamiento de Zaragoza adquiriese el Galacho para frenar la degradación a la que se le estaba sometiendo por la extracción de gravas realizadas en los años 70, este espacio se ha convertido en un centro de referencia para las actividades escolares y medioambientales.

Tanto es así que desde 1985 más de 120.000 alumnos han pasado por este antiguo meando del río Ebro, que sigue incluido en el Programa de Educación Medioambiental del Consistorio y que este año se ha abierto a los estudiantes de Universidad.

Su deterioro se produjo por la construcción de la autopista hacia Bilbao, lo que dejó una serie de lagunas con grandes profundidades que, al principio, dañaron los ecosistemas relacionados con el Galacho original. Sin embargo, con el paso de los años, éstos han conseguido integrarse y se han constituido como una parte más de él.

En 2001 se construyó un Centro Bioclimático de Acogida de Visitantes

La historia del Galacho de Juslibol se remonta a 1961, año en el que Zaragoza vivió la mayor crecida del siglo XX. Como consecuencia se creó un meandro en el Ebro que quedó abandonado. La riqueza de este humedal se encuentra tanto en el enclave que forjó el río al dejar aislado el antiguo meandro, como en otros ecosistemas que conviven con este espacio, como la zona esteparia y el escarpe de yesos.

El número de especies animales es superior al que contiene el valle de Ordesa, “eso da idea de la importancia del Galacho”, explica el director de la Oficina de la Agenda 21 Local, Javier Celma. “Es una reliquia porque las aguas del río ya están controladas por las presas y su creación fue un fenómeno irrepetible. Es muy difícil que se puedan volver a producir nuevos galachos en el río Ebro, por lo que será un recuerdo de cuando los ríos discurrían con tanta libertad y cómo iban cambiando la fisonomía de sus riberas y sotos”, indica.

Además de la riqueza de flora y fauna de los distintos ecosistemas y de los fuertes vínculos con los vecinos del entorno, la más valiosa seña de identidad de este enclave la define la existencia de un voluntariado activo y comprometido. En los seis años de programa, más de 200 personas han pasado por él. Actualmente, hay colaborando de forma activa entre 30 y 40 voluntarios.

El Galacho combina varios ecosistemas, como los escarpes de yesos

Se trata del cuerpo más antiguo en material ambiental y realizan todo tipo de labores: recorridos guiados, comprobación de los niveles de agua o mitigación del impacto de las especies invasoras.

Galacho en peligro

Uno de los peligros a los que se enfrenta esta zona de Juslibol es el impacto de las especies invasoras. Galápago de Florida, almeja china o mejillón cebra son las que más preocupan. “Uno de los problemas más importantes que tenemos son los animales que se introducen de forma ilegal en el río Ebro y después de las inundaciones se quedan dentro del Galacho”, manifiesta Celma.

Para intentan atajar esta problemática se está realizando una labor de concienciación, sobre todo, para que las tortugas sean devueltas a los puntos de venta y no se suelten en este espacio natural cuando las familias deciden deshacerse de ellas. “Estos galápagos producen transformaciones en la tortuga típica del Ebro, compiten con ellas y les quitan el terreno porque, lamentablemente, las externas son más potentes que las nuestras”, señala.

El espacio se creó para frenar el acceso indiscriminado al espacio medioambiental

Por ello, el siguiente paso que se dará en esta zona será la realización de una auditoría para analizar la calidad de las aguas, el número de animales, su evolución y estudiar cuáles son sus problemas.

“En los últimos años ha habido un incremento y estamos trabajando, a través del programa del voluntariado, para eliminar las especies invasoras, aunque ya nos hemos dado cuando de que se han asentado y se han reproducido, algo que nos preocupa”, incide.

Programas de recuperación

Desde que las 115 hectáreas del Galacho pasaron a ser propiedad municipal, las acciones de protección y mantenimiento se han sucedido. Así, el primer Decreto de Protección se dictó un año después de la compra, en 1985, y en 1991 se aprobó la ordenanza municipal, que se cuidaba de la protección de toda el área de interés. La normativa culminó con la aprobación en 2004 del Plan Especial del Galacho, que establece las propuestas de conservación y de uso.

También, ha mediado el reconocimiento de la Unesco a los programas de recuperación; se han sucedido obras que luchaban contra la colmatación o la contaminación del humedal y la construcción en 2001 de un Centro Bioclimático de Acogida de Visitantes.

El espacio se creó para frenar el acceso indiscriminado al espacio medioambiental y facilitar el conocimiento de su valor a los zaragozanos mediante una amplia zona coronada con una laguna artificial y un conjunto de plantaciones.