Expectación y sorpresa: un concejal de Zaragoza, elegido para ser mesa electoral este 8F
El sorteo de las mesas electorales para las elecciones autonómicas del 8F no solo ha marcado el inicio oficial de la cuenta atrás hacia las urnas en Zaragoza, sino que también ha dejado una escena ya clásica en el Salón de Plenos de la capital aragonesa. Como es ya habitual, los concejales han estado pendientes de la pantalla y del secretario municipal para saber, en tiempo real, si les había tocado formar parte de una mesa electoral.
Nada más finalizar el proceso informático, activado con un simple clic que en apenas un minuto configuró las listas, varios ediles se han levantado de sus asientos para consultar su situación. La consejera de Políticas Sociales, Marián Orós, y la concejal socialista Ana Becerril han sido de las primeras en llegar, casi disputándose el primer puesto en la improvisada fila. La respuesta, sin embargo, ha sido la misma para ambas: un tranquilizador "nada", que de hecho Orós ha celebrado con un pequeño baile.
Entre bromas y miradas expectantes, el goteo de consultas ha continuado hasta que ha llegado el turno del concejal del Partido Popular José Miguel Rodrigo. Su espera se ha alargado más de lo habitual, mientras el responsable del sorteo comprobaba los datos en la pantalla. Y entonces ha llegado la sorpresa, ya que el sistema lo había designado como "reserva".
¿QUÉ ES SER RESERVA?
"¿Y esto qué significa?", ha preguntado Rodrigo, entre incrédulo y divertido. No era presidente, ni secretario, ni vocal, ni siquiera suplente. Su nombre figuraba en la última línea de defensa de la mesa electoral. En este sentido, solo deberá acudir si fallaran el presidente, sus dos suplentes, los vocales y los suplentes de estos. Una posibilidad remota, pero suficiente para convertirlo en el protagonista involuntario de la jornada.
La escena ha provocado risas, comentarios cruzados y algún que otro gesto de alivio entre quienes, un año más, se han librado de la llamada de las urnas. Mientras tanto, Rodrigo asumía con humor su peculiar destino, que, aunque poco probable, lo deja a las puertas de pasar el 8F sentado tras una mesa electoral.