España y Bélgica, unidas por el encaje

El Museo y Centro Didáctico del Encaje de Castilla y León (Tordesillas) y la escuela Artofil de Temse (Amberes) exponen conjuntamente una serie de encajes en el Pabellón de Bélgica de la Expo. Obras de los siglos XV y XVI, hechas en Flandes y Castilla, y algunas creaciones actuales, muestran la relación artística que une a ambos países.

Zaragoza.- España y Bélgica exponen conjuntamente una muestra de encajes, hasta el 6 de agosto en el pabellón belga de la Expo. El Museo y Centro Didáctico del Encaje de Castilla y León, con sede en Tordesillas, por invitación del comisario para el Pabellón de Bélgica, Alfons Boemans, presenta esta exposición junto con la escuela Artofil de Temse (Amberes), con la que mantiene una amplia colaboración e intercambio de piezas y conocimientos.

La exposición cuenta con obras de los siglos XV y XVI elaboradas en Flandes y en Castilla, que forman parte de los fondos del museo de Tordesillas. También se exponen algunas piezas realizadas en la actualidad. “Esto ya no se hace por dinero, es por hobby”, explica Nadine Pauwels, profesora de la escuela Artofil de Temse, que ha comentado, como curiosidad, lo difícil que resulta traer en avión estas obras de arte a medio hacer, debido a la cantidad de agujas que se colocan durante su elaboración.

Una de las piezas que se exponen reproduce "El Ángelus” de Millet. Para crear esta obra de 1.300 bolillos, una persona trabajó durante ocho horas al día durante nada menos que dos años. Se exponen, además, otras piezas interesantes, como encajes de Bruselas, abanicos de Tordesillas y diferentes piezas de encaje a la aguja. Algunas obras tienen como tema el agua, en consonancia con el tema de la Expo Zaragoza 2008. Con esta muestra se pretende rememorar, a través del encaje, el encuentro que existió entre Castilla y Flandes entre los siglos XV y XVI.

Los encajes españoles son una herencia artística de las numerosas culturas que han pasado por el país. La mayor contribución procede de los reinos peninsulares musulmanes, a finales de la Edad Media, con la utilización del oro. Precisamente se denominan puntos de España o “morescos” (moriscos) a los encajes elaborados con oro a finales del XVI, que poseían policromías, conseguidas al mezclar sedas de colores con hilo de oro o de plata, pudiendo ser técnicas de bolillo o de aguja.

El Museo y Centro Didáctico del Encaje de Castilla y León, situado en una casona del XVI, muestra colecciones de bordados, encajes, indumentaria, piezas litúrgicas, paños de ritual, ajuar doméstico, etc., desde el siglo XVI hasta nuestros días, elaborados en toda Europa, especialmente en Castilla y León en la época de la Reina Juana I.

El encaje en Flandes

Conocido y muy usado en la Edad Media, la Edad de Oro del encaje de Flandes se sitúa en el siglo XVI. Bruselas, Amberes, Malinas, Brujas, Gante, Lieja, Courtrai, Lovaina, Ypres y Binche eran los grandes centros de producción y exportación de encajes, que se desarrollaron sobre todo en las comunidades religiosas femeninas denominadas Beguinajes. En estas ciudades existen museos o escuelas de encaje. En muchas ocasiones estos encajes de Flandes tenían a España como punto de destino, ya que fueron muy cotizados en la Corte española de los siglos XVI y XVII.