Zaragoza.- La presa de las Tres Gargantas y la detracción de caudales del Tíbet para otras regiones han sido destacados como dos claros ejemplos de la peor política hidráulica posible y del alto precio humano y ambiental que están pagando en China. Esta denunciad ha sido llevada a cabo por las entidades que organizan esta semana del Faro, el Pabellón de Iniciativas Ciudadanas de Expo 2008, dedicada a las grandes presas.
En el caso de las Tres Gargantas se ha desalojado a más de cuatro millones de personas e inundado 140 núcleos urbanos y han desaparecido más de 1.600 establecimientos fabriles y empresariales. El proceso, que ha costado más de 25.000 millones de dólares, está plagado de casos de corrupción, problemas técnicos no reconocidos, falta de previsión y violación de los derechos humanos.
Medioambientalmente, la inundación de minas, industrias, vertederos y polígonos industriales aguas arribas está creando gravísimos problemas de contaminación en el Yangtze y sus tributarios. Está dañando irreversiblemente una de las pesquerías más importantes del Mar del Este de China con unas consecuencias muy graves para la captura y la sostenibilidad ambiental, según denuncian desde el Faro.
En el Tíbet, la detracción de caudales para abastecer otras regiones, sin información pública, está desecando los acuíferos y dejando sin recursos hídricos a la región.