El Edificio Paraninfo abre sus puertas con la presencia de los Reyes de España
Zaragoza.- Los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, han inaugurado este sábado las obras de restauración del Edificio Paraninfo. De esta manera, la Universidad de Zaragoza abre las puertas de un edificio emblemático que se recupera para la sociedad aragonesa. En el acto los Reyes han estado acompañados del rector de la Universidad de Zaragoza, Manuel López; el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias; el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, y la ministra de Ciencia, Innovación y Tecnología, Cristina Garmendia, entre otras autoridades aragonesas.
El rector ha destacado que “todos nos hemos sentido identificados con el Paraninfo como señal identificativa de lo que es la Universidad de Zaragoza. Los últimos rectores de la Universidad han estado siempre intentando mantener la rehabilitación total del mismo”. Además, se ha referido al arquitecto del proyecto original Ricardo Magdalena, que “decía que era un Edificio del saber”.
Por su parte, el alcalde de Zaragoza ha indicado que “en vísperas de la inauguración de la Exposición Internacional, Zaragoza recupera con este reformado edifico una de sus señas de identidad como ciudad, que nos remite a la figura del arquitecto Ricardo Magdalena y a la Exposición Hispano-Francesa de 1908”.
Belloch ha insistido en que “lo más importante es el contenido y el significado del Paraninfo. Se pretendía y se logró situarse a la altura de las universidades europeas en los estudios de ciencias y medicina, hoy seguimos persiguiendo ese objetivo”, ha aseverado.
La ministra Cristina Garmendia ha señalado que se trata de “un edificio emblemático de la Universidad de Zaragoza destinado a las labores de formación e investigación, y posteriormente a las actividades culturales”. “Muchas universidades cuentan con un importante patrimonio arquitectónico y en el que nos encontramos cuenta con la calificación de Bien de Interés Cultural, la máxima distinción que una obra puede recibir en nuestro país”, ha recordado.
El presidente aragonés Marcelino Iglesias ha hecho hincapié en que la rehabilitación del Paraninfo “es ejemplo de esfuerzos para la modernización de las infraestructuras de nuestra centenaria Universidad y estamos recorriendo el camino que lleva de una universidad suficiente a una universidad excelente. En este camino, la Universidad hoy es un bien irrenunciable para los aragoneses y es bien de vanguardia de nuestra Comunidad aragonesa”.
“Al rehabilitar este edificio construimos un futuro para nuestro pasado, al recuperar el Paraninfo reafirmamos nuestra convicción de que el conocimiento está en la base del desarrollo integral y que la Universidad de Zaragoza es una de las mejores garantías para asegurar el progreso”, ha puntualizado en su discurso.
Por último, también el Rey Don Juan Carlos ha pronunciado unas palabras. Así, ha explicado su estancia en Zaragoza durante estos tres días y ha recordado que “hace veinticinco años que tuve la satisfacción de presidir, también junto con la Reina, una inolvidable ceremonia académica en este mismo Paraninfo hoy recién restaurado. Celebrábamos entonces el Cuarto Centenario del Estudio General de la ciudad de Zaragoza, y la concesión de once Doctorados Honoris Causa a distinguidas personalidades”.
Asimismo, el Rey ha indicado que el Rey Alfonso XIII “visitó esta Universidad con motivo de la inauguración en 1925 de la estatua de Don Santiago Ramón y Cajal, que preside la escalera de acceso a este Paraninfo, dedicando cumplidas y sentidas palabras a la labor de este alma mater”.
“Pues bien, pienso que Don Santiago –ha continuado- y tantos otros de su generación, cualquiera que fuera su ideario político, se alegrarían al constatar el crecimiento económico, el bienestar social y el progreso intelectual, alcanzados por Zaragoza, Aragón y España entera, en estos últimos treinta años. Un avance rápido e indiscutible, conseguido gracias al esfuerzo laborioso de los españoles, contando con el marco de libertad, estabilidad y progreso que consagra nuestra valiosa Constitución”.
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Don Juan Carlos y Marcelino Iglesias a su llegada al Paraninfo |
Además, el Rey ha agradecido al rector de la Universidad de Zaragoza “la oportunidad de compartir la inauguración de este Paraninfo, y de poder así subrayar públicamente la trascendencia de la Universidad en el progreso de España y de los españoles”.
Su Majestad también se ha dirigido al alcalde Belloch “para agradecerle la concesión de la Medalla Conmemorativa del Bicentenario, que ayer nos entregó a la Reina y a mí en una audiencia a la Corporación Municipal de esta gran ciudad”.
Finalmente, el Rey ha reiterado su gratitud y afecto a la Universidad de Zaragoza que, “al cumplir 425 años de existencia, reestrena este sábado uno de los edificios más señeros, singulares y añejos, de la arquitectura universitaria. Un edificio que en el paisaje de la ciudad será, sin duda, símbolo inequívoco de sabiduría, de progreso y de compromiso con la sociedad aragonesa y con su futuro”.
El rehabilitado Paraninfo
El edificio Paraninfo, en uso desde su inauguración en 1893 hasta el traslado de la Facultad de Medicina al campus de San Francisco en 1973, fue en origen sede de las Facultades de Medicina y Ciencias. Se trata de la construcción histórica más antigua de la Universidad y la más conocida y estudiada, tanto por su monumentalidad y su elevado valor artístico, como por su posición privilegiada en la plaza de Basilio Paraíso, centro neurálgico de la ciudad.
Con 115 años de vida, el Edificio, proyectado y dirigido por el arquitecto Ricardo Magdalena, es el único declarado Bien de Interés Cultural de todas las construcciones universitarias y se ha convertido en la imagen institucional de la Universidad de Zaragoza. El Paraninfo fue uno de los edificios más sobresalientes en España en su época y el que contribuyó, decisivamente, a la renovación de la arquitectura aragonesa entre finales del siglo XIX y principios del XX.
La rehabilitación del Edificio, proyectado y dirigido por los arquitectos Luis Franco y Mariano Pemán, se enmarca en el Plan de Infraestructuras Universidad 2006-2012, planteado por el equipo de gobierno dirigido por el entonces rector Felipe Pétriz. El proyecto ha contado con un presupuesto de más de 18 millones de euros, financiado, entre otros, por el departamento de Ciencia, Tecnología y Universidad del Gobierno de Aragón.
Las obras, que han durado casi dos años -desde mayo de 2006, cuando se cierra el edificio, hasta mayo de 2008-, han afectado a los 13.000 metros cuadrados de superficie útil del edificio. Además, se ha conseguido recuperar para el uso 9.000 metros cuadrados más que permanecían cubiertos y en desuso.
Una de las mayores dificultades de la obra se ha planteado en la necesidad de combinar el respeto a los valores históricos de esta arquitectura con las exigencias que implica la introducción de nuevas funciones, ya que el objetivo principal ha sido recuperar para la sociedad aragonesa la totalidad del Paraninfo, reforzando su carácter emblemático e institucional.
La restauración de todos los espacios principales (biblioteca, Paraninfo, Aula Magna) que por su valor histórico y artístico son el ejemplo más relevante de la arquitectura decimonónica aragonesa, tal y como la concibió su autor, Ricardo Magdalena ha sido uno de los objetivos principales de este proyecto.
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El Rey ha descubierto la placa conmemorativa |
De forma paralela, ha tenido lugar la inserción de nuevos equipamientos para la introducción de nuevos usos administrativos. Así, el nuevo edificio está preparado para cumplir tres funciones, la Institucional con la presencia del Rectorado y el Consejo Social, la Cultural, con nuevos espacios para exposiciones y la Científica, dedicada a congresos y eventos universitarios para la difusión del conocimiento científico.
Además, durante el período de celebración de la Exposición Internacional de Zaragoza 2008, el Paraninfo se convertirá en una de las sedes de la “Tribuna del Agua”, un foro de reflexión científica y de diálogo en torno al agua y el desarrollo sostenible.
Las obras han comprendido asimismo otras tareas de restauración entre las que se encuentran la limpieza de paramentos y alero en fachadas y la restauración completa del cuerpo de ingreso, incluidas las estatuas sedentes, así como los elementos decorativos interiores, entre ellos las columnas de fundición diseñadas por Magdalena y todas las terracotas que decoraban la fachada al patio interior. También, y entre otras actuaciones, se ha llevado a cabo la restauración completa del Aula Magna, con sustitución del graderío original por uno nuevo, que funcionará como sala de conferencias.
Entre las novedades más destacadas está la ampliación del espacio a la Biblioteca Universitaria, la recuperación del patio interior como pequeña plaza pública, la inserción de amplias salas de exposición en planta baja y en sótano, donde se han conseguido nuevos espacios óptimos para la exhibición de arte contemporáneo y la recuperación de la rotonda de la fachada sur, que se abre de nuevo al exterior, permitiendo una mayor fluidez espacial y un mejor funcionamiento del edificio. Precisamente en esta zona se instala la cafetería, un equipamiento habitual en un edificio con un marcado uso cultural y público como es éste.
En el interior del edificio la intervención ha supuesto una renovación completa de una parte importante en las aulas, pasillos y salas departamentales abandonadas desde la salida de la Facultad, y también de modo especial en el sótano ocupado por el Instituto de Carboquímica que se ha habilitado para salas de exposiciones.
Finalmente, se mantienen las instalaciones de la Biblioteca General Universitaria y de la Real Academia de Medicina, mientras que la colección científica “Longinos Navás” continuará en exposición permanente, aunque en otro emplazamiento dentro del edificio.
El edificio original
Este monumental edificio, el más valioso y antiguo de la Universidad de Zaragoza, se ha conservado, sustancialmente, tal y como fue diseñado hace 115 años por Ricardo Magdalena Tabuenca. Este arquitecto, siguiendo las directrices sugeridas por los decanos y claustro de profesores de Medicina y Ciencias, optó por diseñar un conjunto de tres construcciones, dotadas de grandes ventanales, separadas entre sí, pero rodeadas por una verja que las aislaba de la ciudad: la Facultad propiamente dicha con fachada a plaza Paraíso, el Hospital Clínico (en la actualidad sede de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales) y el Pabellón de Disección, hoy desaparecido.
La disposición adoptada por Magdalena para la construcción más importante, el edificio para Facultades de Medicina y Ciencias, adoptaba el modelo propuesto en su momento por los claustros de profesores de dichas facultades por ser el más adecuado para el uso docente: un edificio cuadrangular en torno a un patio abierto y rodeado de un claustro, al que el arquitecto aragonés añadiría unas exedras o salas semicirculares, con una doble función, acoger las aulas y enriquecer notablemente el juego de volúmenes del edificio.
En origen, en la planta baja del edificio se encontraban grandes aulas (previstas para 100 y 150 alumnos) donde se impartía la enseñanza teórica, acompañadas de los gabinetes y laboratorios donde se realizaban las prácticas experimentales, y en la parte alta los Museos (instrumental y anatómico), la Biblioteca, el Salón de Actos y la Cátedra de Conferencias. En un tercer piso, en este ala se encontraba el torreón donde se alojaba el observatorio astronómico. La fachada lateral izquierda y parte de la posterior correspondía a Medicina y la fachada derecha a Ciencias.