Al reciente Plan ReVive Bruil, el Ayuntamiento de Zaragoza sumará ahora un programa europeo pionero en la zona de las viviendas de Aloy Sala, en el entorno del Parque Bruil, que promoverá la creación de redes de apoyo y espacios de encuentro para intentar aunar la cohesión vecinal con la rehabilitación residencial. Se trata de una propuesta, incluida en el proyecto Urbanew, que aportará 100.000 euros del fondo europeo y promoverá, entre otras cosas, el rebaje a cota cero de dos calles del barrio.
"A través de un plan de intervención comunitaria, queremos mejorar la vida en el barrio desde una perspectiva social y residencial. Por eso, este proyecto se centrará en fomentar la participación activa de los vecinos y de los agentes sociales, promoviendo su implicación en la toma de decisiones sobre su entorno y fortaleciendo el tejido comunitario”, ha indicado la consejera de Políticas Sociales, Marian Orós.
En concreto, el Ayuntamiento de Zaragoza busca lograr un diagnóstico participativo que permita identificar las necesidades del entorno de Aloy Sala, con el fin de diseñar un programa de intervención comunitaria y participación ciudadana, que también incluye la rehabilitación energética.
El concejal delegado de Vivienda, José Miguel Rodrigo, se ha mostrado especialmente sensibilizado además con las personas mayores que acusan una falta de accesibilidad en este entorno. Una de las acciones que se llevarán a cabo en este sentido es el rebaje a cota cero de la calle Pedro de Alvarado y de una vía sin nombre que es una continuación de la calle Blanco Cordero.
De igual forma, ha recordado Rodrigo, "los proyectos europeos contienen la accesibilidad y Zaragoza tiene la línea 2.1 pensada para eso y, con el apoyo de la línea 3, es un complemento para personas vulnerables". Con lo cual, ha concluido, "entendemos que el tema de la accesibilidad no va a ser un problema".
FASES DEL PROYECTO
El proyecto se dividirá en cinco fases. La primera será el mapeo de agentes, que supone identificar a las instituciones, entidades sociales, asociaciones vecinales, vecinos y propietarios que son clave en la zona. Además, Zaragoza Vivienda aportará su experiencia en rehabilitación energética y se encargará de contactar con comunidades de vecinos, propietarios mayoritarios y otros actores del tejido comunitario.
Después se pasará a un diagnóstico participativo, para lo que se recopilarán las quejas, necesidades y problemáticas del barrio mediante entrevistas individuales y sesiones grupales. La intención es construir un diagnóstico consensuado que refleje la realidad del barrio desde diferentes perspectivas.
A partir de ahí llegará el momento de marcar los objetivos del programa priorizando la rehabilitación energética, la cohesión social y la mejora del espacio urbano. Y se diseñará una metodología de trabajo comunitario (frecuencia de reuniones, lugares de encuentro y normas de relación).
En la cuarta fase se materializarán y ejecutarán las acciones definidas, integrando las aportaciones de las áreas municipales y los agentes implicados. Supondrá rehabilitar energéticamente los edificios, con el apoyo técnico y financiero de Zaragoza Vivienda.
Por último, la quinta fase del proyecto requerirá de una evaluación del impacto del programa en términos de regeneración social y residencial, incorporando las perspectivas de los vecinos y agentes participantes.

