Desarticulada una organización dedicada a la explotación sexual de mujeres en Zaragoza
Zaragoza.- La Policía Nacional ha desarticulado una organización que se dedicaba a la trata de seres humanos para su posterior explotación sexual en locales de alterne. Hasta el momento, se han practicado 31 detenciones, de los que quince realizaban su actividad delictiva en Zaragoza. La operación, denominada “Lapacan”, continúa abierta.
Esta intervención parte de enero de 2010, gracias a la estrecha colaboración entre autoridades rusas y españolas, ya que se tuvo conocimiento de la existencia de una organización dedicada a la trata de seres humanos con destino a la explotación sexual en locales de alterne en la provincia de Santander, donde un ciudadano ruso, en connivencia con uno español, T.P.M., mantenían bajo su control a mujeres de diversas nacionalidades.
Para este fin, el citado ciudadano español junto con más miembros de su familia han establecido un entramado de sociedades en un número aproximado de 35, con el fin de ocultar y dar salida a los beneficios económicos obtenidos de la actividad ilícita a la que se dedicaban, la cual se extiende a otras provincias entre las que destaca Zaragoza, ciudad donde mantiene el control mediante testaferros de cinco clubes donde se ejerce la prostitución, al igual que en Alicante y en Santander, encontrándose en la actualidad realizando las últimas gestiones para la apertura de otro club en Albacete.
El entramado de empresas creadas por este grupo y su incursión en el mundo inmobiliario ha permitido mantener su actividad oculta para los organismos oficiales, si bien el principal cabecilla, T.P.M., es conocido popularmente entre sus vecinos como persona de gran poder adquisitivo y con diversos contactos en todos los estamentos de la sociedad.
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La Policía Nacional ha identificado a 38 prostitutas en Zaragoza |
Tras varios meses de investigación y coordinados desde la Comisaría General, las diversas plantillas implicadas han podido identificar a la mayor parte de los miembros de la organización.
La oferta que se les hacía, si venían a España, es que iban a ganar 5.000 euros al mes si sólo alternaban, y el doble de esta cantidad si se practicaba el sexo con los clientes. Si decidían prostituirse, debían ir bien vestidas y procurar que sus copas fueran sin alcohol para evitar terminar embriagadas.
Les imponían como condición que, en los tres primeros meses, debían entregar en el club donde iban a trabajar la cantidad de 1.600 euros. Si deseaban continuar más de tres meses, tenían que enviar 200 euros todos los meses. Aceptadas las condiciones, debían entregar sus pasaportes y 50 euros para la obtención del visado. Estos trámites tenían una duración aproximada de unas dos semanas.
Los responsables del club prohibían a las mujeres, cuando hablaban por teléfono, que dijeran dónde se encuentraban ni a qué se dedicaban.
Los responsables en Rusia tomaban todos los datos de filiación de las víctimas, y les advertían que si no querían tener problemas, debían pagar la deuda, por lo que éstas estaban convencidas de que si declaraban, sus familias en Rusia iban a tener graves problemas. También se les indicaba que si eran interrogadas por la Policía en España no dijeran nada, porque si no podrían tener también problemas.
En el club había unas normas muy severas que llevaban aparejadas multas: por no presentarse a trabajar, por llegar tarde, por tener discusiones entre ellas, por pegarse, etc.
Al parecer, según fuentes de la Jefatura Superior de Policía en Aragón, era habitual el consumo de drogas en los locales como medio de control de las mujeres en esta actividad, anulando su voluntad y creando dependencia para poder manejarlas con menor resistencia, incluso les consta a los investigadores, la tenencia de armas de fuego, tanto para defenderse de sus propios ajustes de cuentas como para intimidar a las chicas (tal y como se ha podido comprobar con la localización de cinco armas de fuego cortas y dos simuladas, así como abundante munición, no en Zaragoza).
Dado el cariz que adquiría la investigación, y desde la propia sede judicial, se amplió la misma al delito de blanqueo de capitales, iniciando las pesquisas necesarias la Dirección Adjunta del Servicio de Vigilancia Aduanera de Santander, tendentes a la determinación de los bienes que de una u otra manera maneja la organización objeto de la intervención, poniendo de relieve el entramado societario que han establecido para, de una manera semilegal, ocultar o dar salida al dinero generado en la explotación de las mujeres mediante los clubes en los que se ejerce la prostitución.
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En el club hay unas normas muy severas que llevan aparejadas multas |
Gracias a la actuación coordinada del Cuerpo Nacional de Policía y Vigilancia Aduanera, se han podido poner en manos de las autoridades judiciales datos que revelan los diferentes sistemas de ocultación de bienes y su destino final, permitiendo de esta manera que la Autoridad Judicial haya dispuesto la suspensión de actividades de las sociedades encartadas y la clausura temporal de los establecimientos en los que las víctimas ejercen la prostitución, e igualmente el embargo y bloqueo de posiciones bancarias y bienes inmuebles a nombre de las personas físicas y jurídicas encartadas, fruto de la actividad delictiva, lo que permitirá asegurar las responsabilidades pecuniarias a que hubiera lugar así como el resarcimiento de las víctimas.
En el desarrollo del operativo han participado 150 funcionarios de las distintas especialidades policiales, así como efectivos de la Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera de Santander.
En total se ha identificado a 71 mujeres (38 en Zaragoza), y en los 17 registros practicados en las distintas ciudades españolas, de los cuales seis han sido practicados Zaragoza: cuatro clubes, una casa de citas y un domicilio particular. En ellos, se han intervenido 92.441 euros, tres billetes falsos, cinco armas de fuego cortas, dos armas de fuego simuladas, pequeñas cantidades de sustancia estupefaciente, nueve vehículos, diverso material informático y numerosa documentación relacionada con su actividad ilícita.