Cruz Roja explica en la Expo cómo se depura el agua en situaciones de emergencia
Zaragoza.- El Pabellón de Iniciativas Ciudadanas El Faro expone hasta el 14 de septiembre una planta de depuración de agua perteneciente a una Unidad de Respuesta ante Emergencia (ERU, siglas en inglés) de Cruz Roja. En caso de desastres naturales, conflictos o situaciones de miseria y pobreza, Cruz Roja puede potabilizar agua en el lugar damnificado en menos de 72 horas.
El ingeniero de Cruz Roja, Pablo Liras, ha explicado que estas ERU “surgieron tras la catástrofe de Grandes Lagos en 1994 en África”. “Muchos querían ayudar, se juntaron muchas organizaciones de distintos países y era difícil coordinar, incluso dentro de una misma organización, así que se vio la necesidad de crear los equipos ERU, que abastecen a la población de las necesidades básicas”, ha comentado Liras.
Hay distintos tipos de ERU: de logística, de cuidados de salud, de potabilización de agua, de ayuda humanitaria y de telecomunicaciones. “Están hechas con material estándar para encontrar recambios en todo el mundo y poder coordinarse con otras organizaciones”, ha destacado Liras.
Hasta 200.000 litros de agua potable
La ERU de saneamiento de agua se compone de cinco plantas como la que se expone en El Faro, que acondiciona entre 1.000 y 3.000 litros de agua por hora. “Según la calidad del agua hay que hacer más pretratamiento y se tarda más”, ha comentado Liras. “La máquina suele funcionar unas 15 horas al día y produce unos 45.000 litros”. En total, la ERU puede producir unos 200.000 litros de agua potable al día.
En caso de emergencias, se suele dar 15 litros por persona al día, según ha explicado Liras, dato que contrasta con las medias de uso en el resto del mundo. En California, por ejemplo, una persona gasta una media de 670 litros diarios. En España, 120 litros.
“Estas ERU abastecen a unas 15.000 personas, pero se podría abastecer hasta a 200.000 en caso de que se pueda rebajar la calidad del agua”, ha dicho Liras. “Cada emergencia es diferente y tiene unas necesidades diferentes”, ha destacado Liras, “en el terreno se trabaja con el personal local, en África por ejemplo hay prejuicios contra la raza blanca y a veces no aceptan el agua con cloro, así que no se le añade”.
El proceso
La planta consta de tres módulos: uno de captación, otro de potabilización y otro de distribución. El de captación bombea agua de una fuente analizada previamente -para ver si se puede potabilizar-, y si es muy turbia se hace un pretratamiento con químicos.
En el módulo de potabilización entra el agua al tanque de decantación, donde se elimina la suciedad más visual. Luego se bombea al tanque de siles, que es como un tanque de arena que funciona como filtro. Después se bombea al de carbono activo, que se queda con los compuestos que no son propios del agua y se produce agua de muy alta calidad, que podría infectarse con bacterias, por lo que se le añade el cloro.
El módulo de distribución es como un colchón de agua gigante, que se puede poner encima de un camión, por ejemplo, para que el “agua especializada”, como la llaman, salga con presión por la rampa de grifos. La suciedad que queda dentro de la planta se elimina con un contralavado.
Donación del equipamiento
En cuanto a la energía utilizada, Liras ha explicado que “en un principio se trabaja con gasolina, que puede conseguirse en cualquier parte del mundo, y cuando ya se restablece el funcionamiento en la zona afectada se utiliza la electricidad, que es una energía más limpia”. Lógicamente, aunque intentan contaminar lo menos posible, lo prioritario es salvar vidas.
Las 12 toneladas de material que se trasladan al lugar del desastre, siempre se dejan allí. La planta de ERU de saneamiento de agua cuyo funcionamiento puede verse en la Expo es de tecnología española y es la que tiene más calidad del mundo. En China se encuentran dos ERU procedentes de Aragón.