Comienzan a llegar flores al Cementerio de Torrero: "Cuando nosotros nos muramos nadie vendrá"
El Cementerio de Torrero empieza a llenarse de color y silencio. Las flores han comenzado a cubrir los nichos, lápidas y panteones del camposanto zaragozano, donde reposan casi 700.000 personas. A solo un día de la festividad de Todos los Santos, son muchos los que han preferido adelantarse para rendir homenaje a sus seres queridos y evitar las aglomeraciones que se esperan este 1 de noviembre, cuando cerca de 40.000 personas acudirán al cementerio.
En los pasillos del camposanto, las conversaciones se pronuncian en voz baja y con un cierto tono emotivo, propio de quien recuerda a sus seres queridos, a aquellos que ya no están. "Hemos venido a poner flores a nuestros padres y al marido de mi hermana, que se murió. Siempre venimos. Es muy triste, pero esto es así", cuentan dos hermanas que, como cada año, acuden fielmente antes del día grande. "Venimos antes porque hay menos gente y porque cada uno tiene que hacer sus cosas el fin de semana", apunta una de ellas.
A pocos metros, un matrimonio camina despacio con varios ramos en un cubo. "Venimos antes porque hay menos gente y está más tranquilo. Lo solemos hacer todos los años. Además, venimos por la mañana porque luego me toca trabajar", dice ella mientras acomoda las flores que va a depositar en uno de los jarrones de un nicho.
Pero entre los visitantes también hay quien se detiene ante tumbas casi olvidadas. "Venimos a ver a los padres, a los abuelos. Es una costumbre que tenemos. Me imagino que cuando nosotros muramos no vendrá nadie más, pero ahora nos apetece y lo hacemos", confiesa otro hombre a la vez que reconoce que ha traído flores también a una prima lejana que no recibía visitas desde hacía por lo menos 25 años.
DISPOSITIVO ESPECIAL TODOS LOS SANTOS
El Ayuntamiento de Zaragoza ha preparado un amplio dispositivo especial para estos días, con refuerzos en el transporte público, servicios de limpieza y seguridad para facilitar el acceso al recinto, uno de los más grandes y antiguos de España, con más de 190 años de historia.
Entre los cipreses y los caminos empedrados, el Cementerio de Torrero se convierte estos días en un lugar donde la ciudad entera se reencuentra con su memoria. Las flores llegan, el silencio pesa, y cada visita es una forma de decir que aunque el tiempo pase nadie muere del todo mientras alguien recuerde su nombre.