Los comerciantes de El Tubo, solidarios en Chiva: "Han perdido negocios que eran su vida"

Su idea es volver a salir el domingo hacia los pueblos de Valencia afectados por la DANA
Los comerciantes y hosteleros de El Tubo salieron el fin de semana pasada cargados con ayuda humanitaria

Si algo saben los hosteleros y comerciantes de El Tubo es la importancia que tiene un negocio. A él, ya sea una tienda o un bar, entregan su vida y su día a día. Por ello, viajar a poblaciones como Chiva o Masanasa, donde muchas personas lo han perdido todo con las inundaciones de la DANA, les toca todavía más de cerca si cabe. "Ya no es perder la casa o el coche. Mucha gente ha perdido el negocio que, aunque siga siendo algo material, es el sustento de sus vidas", asegura la gerente de la Asociación de Empresarios de El Tubo de Zaragoza, Isabel Palacín.

Cuando ocurrió la tragedia, no se lo pensaron ni un segundo. Los cerca de 50 socios que conforman esta entidad se pusieron manos a la obra para aportar su granito de arena. "El sábado pasado estuvimos cargando productos y el domingo a las cinco de la mañana salimos para allí", explica Palacín. Una vez allí, se coordinaron con la Asociación de Vecinos de Benimaclet. A través de ellos consiguieron llegar a diferentes municipios afectados por la DANA haciendo portes con los vecinos.

"El último pueblo en el que estuvimos fue Chiva. Allí nos dijeron lo que necesitaban de verdad. Porque es cierto que ahora los almacenes están llenos de comida, pero hace falta material de limpieza, trajes, lejía, guantes, etc.", insiste. Y dicho y hecho, a su regreso a Zaragoza, los hosteleros y comerciantes de El Tubo volvieron a ponerse manos a la obra para llenar varias furgonetas que volverán a ponerse en carretera el próximo fin de semana.

Las furgonetas se van a llenar ahora con material de limpieza

"Nuestro objetivo ahora es volver a llenar unas cuantas furgonetas y volver a salir entre el domingo y el lunes, porque aún tenemos que coordinar todo. La realidad es que van a seguir necesitando ayuda mucho tiempo. Esto no va a acabar en quince días o dos meses. Verlo allí, en primera persona, nos afectó mucho. No queremos que esto se olvide", insiste emocionada.

PERDER UN NEGOCIO DE TODA UNA VIDA

No es de extrañar que la Asociación de Empresarios de El Tubo de Zaragoza se sienta tan identificada. Ante ellos se encontraron con personas que han dedicado toda una vida a sus negocios, algo que también se puede ver en las calles que conforman este emblemático punto de la capital aragonesa.

En Chiva, precisamente, se encontraron un bar abierto. Allí su dueño daba café a los vecinos del pueblo y a todos los voluntarios que llegaban para ayudar. "Yo ahora no lloro porque puedo trabajar", parafrasea Isabel Palacín recordando lo que le dijo aquel hombre. Algo que a los hosteleros de El Tubo, que se habían desplazado hasta allí, les tocó muy de cerca.

"Hay gente con negocios de toda la vida que tienen todo devastado. De hecho, cuando fuimos la gente estaba en modo guerra, con la adrenalina alta, muy animados, pero eso pasará. Por eso la ayuda tiene que seguir llegando dentro de 15 días, de un mes o de dos, cuando la gente ya no se acuerde tanto", incide.