La Semana Santa en Zaragoza está a la vuelta de la esquina, y aunque la Cuaresma marca desde hace semanas la cuenta atrás, hay un evento que simboliza, como ningún otro, el inicio real para los cofrades: el Concurso y Exaltación de Instrumentos Tradicionales. Este año, además, ha sido una edición especial: la número 50. Y como muestra del fervor, más de 6.700 personas han llenado este domingo el pabellón Príncipe Felipe.
La Cofradía de La Columna se ha alzado con el primer premio del concurso, uno de los más esperados por las cuadrillas de tambores y bombos. En segunda y tercera posición han quedado La Piedad y El Descendimiento, respectivamente. A lo largo de la jornada, 24 cofradías zaragozanas han mostrado su destreza con bombos, timbales, matracas, carracas y heráldicas, emocionando al público con sus marchas, sus toques y su pasión compartida.
UN CONCURSO QUE UNE A ZARAGOZA EN TORNO AL SONIDO DE LA SEMANA SANTA
Organizado por la Junta Coordinadora de Cofradías de Zaragoza, el certamen combina dos modalidades: la competitiva, en la que un jurado evalúa las interpretaciones; y la exaltación, en la que los grupos participantes actúan sin ser calificados. La alcaldesa Natalia Chueca ha asistido al evento y ha destacado el “esfuerzo, la superación, el trabajo en común y la competitividad sana” de los cofrades.
El público ha respondido con vítores, globos y emoción. Desde familias con bebés hasta jóvenes cuadrillas de tambores, el ambiente del Príncipe Felipe fue el de un auténtico preludio a la Semana Santa más intensa de Aragón. Como ha declarado Chueca, “en Zaragoza rezamos a golpe de maza, de maqueta, de timbaletas, de matracas y heráldicas”.
LA EXALTACIÓN INFANTIL, EL PRÓXIMO SÁBADO
La cita continuará el próximo 5 de abril con la Exaltación Infantil, también en el Príncipe Felipe, donde los más pequeños darán relevo a esta tradición que, año tras año, sigue latiendo con fuerza en la ciudad.
Con medio siglo de historia, el Concurso y Exaltación de Instrumentos de Zaragoza no es solo una competición: es un acto de identidad, un momento de hermanamiento y una muestra del arte sonoro que acompaña a las procesiones. Un inicio perfecto para una Semana Santa que ya se siente en cada esquina de la ciudad.

