Han pasado ya unos años desde que el contenedor marrón comenzó a dar sus primeros pasos en la capital aragonesa. Sin embargo, no ha sido hasta la llegada del nuevo contrato de limpieza viaria y recogida de residuos, puesto en marcha en 2023, cuando el contenedor de materia orgánica ha recibido el impulso definitivo. Este, como ya presentó en su momento la actual alcaldesa de la ciudad, Natalia Chueca, funcionará con una cerradura electrónica que cada ciudadano deberá abrir con una tarjeta.
La idea es que esto sirva como un sistema de control que vaya calando en la sociedad de poco en poco. Los zaragozanos podrán ir aportando su granito de arena. Este cierre electrónico permitirá además que el número de impropios sean los menos posibles. Así se podrá obtener un resultado más positivo en el compost.
Su despliegue comenzará en abril en el barrio del Actur, tal y como confirmó esta semana la consejera de Medioambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes. A partir de ahí, se extenderá al resto de distritos de la ciudad a lo largo de 2024. Todo ello de manera progresiva, mediante campañas informativas y de comunicación.
FRUTAS Y PESCADO, AL MARRÓN
En el contenedor marrón deberán depositarse restos de alimentos como pieles de fruta, espinas de pescado, plantas, cáscaras de huevo o posos. De igual forma, también es el lugar indicado para deshacerse de servilletas y papel de cocina usados.
Por el contrario, hay que tener en cuenta que el contenedor de materia orgánica no deberá utilizarse para depositar objetos de cerámica, pañales, colillas, chicles, toallitas húmedas, arena para mascotas, pelo o polvo, entre otras cosas.
