Una bóveda de árboles para conciertos: la curiosa idea para el parque Huerto Frisón de La Cartuja

Vista aérea del parque Huerto Frisón de La Cartuja.
La actuación tiene un presupuesto de licitación casi 50.000 euros y se ejecutará antes de que acabe este año

El parque del Huerto Frisón, ubicado en La Cartuja Baja, en Zaragoza, es más que un espacio verde. Este lugar, cuya historia está ligada al antiguo monasterio cartujano, ha evolucionado a lo largo del tiempo adaptándose a las necesidades de sus vecinos, pero, eso sí, siempre conservando su esencia patrimonial. El próximo paso será la instalación de una bóveda arbórea, un proyecto que se ejecutará antes de que acabe este año y que tiene un claro objetivo: mejorar el espacio y convertirlo en un punto de encuentro cultural para los vecinos.

"Queremos que esta zona central sea un espacio para todas las generaciones, donde puedan celebrarse conciertos, recitales y todo tipo de espectáculos culturales a lo largo del año", señala el alcalde de La Cartuja, José María Lasaosa. La idea es que "bajo esta bóveda natural, el parque se convierta en un lugar para el disfrute comunitario, mientras se respeta y protege el valor patrimonial del espacio", detalla.

Esta bóveda, parte del proyecto de renovación del Monasterio de La Cartuja, ha sido diseñada por el arquitecto Carlos Martín Monedero. "El plan une la historia del monasterio con la geometría", explica Lasaosa, que destaca que la disposición del parque presenta una forma que recuerda al tablero del Parchís.

Imagen comparativa del parque con el tablero del parchís.

Inicialmente, en el primer proyecto para la zona central que ahora va a ocupar esa bóveda arbórea, se había propuesto la construcción de un anfiteatro con forma de montaña vegetal, pero finalmente se optó por otra solución. A sugerencia del alcalde, se diseñó una estructura metálica circular, en forma de anillo, con el propósito de proporcionar sombra. En la superficie de la cubierta se colocó una rejilla metálica para facilitar el crecimiento de plantas trepadoras que protegieran del sol.

Sin embargo, la solución propuesta no ofrecía el sombreado adecuado, lo que llevó a reconsiderar el enfoque. En una llamada que recibió Lasaosa por parte del Jefe Departamento Ecología Urbana y Economía Circular, Fran Bergua, surgió la idea de una alternativa: "En uno de sus viajes por Europa encontró un anfiteatro que ofrecía la solución perfecta. En ese lugar, la sombra no era proporcionada por plantas trepadoras, sino por un arbolado, lo que coincidía con la idea que teníamos para el espacio en La Cartuja", cuenta el alcalde.

Inspiración de la bóveda arbórea.

La obra, según explica el Ayuntamiento de Zaragoza, consistirá en retirar la estructura metálica y quitar la capa vegetal de alrededor porque está "muy deteriorada". "Todo ese espacio se renovará con nueva tierra vegetal sobre la que se colocará tepe y se plantarán 16 moreras flechadas, que es una especie que desarrolla una copa ancha y permitirá conformar esa bóveda natural que generará sombra". Además, se va a renovar también todo el sistema de riego.

UN PARQUE CON MUCHA HISTORIA

El origen del parque del Huerto del Frisón se remonta a los tiempos en que el monasterio de la Cartuja de la Inmaculada Concepción, fundado en el siglo XVII, era la casa de una comunidad de monjes cartujanos. El claustro grande, hoy convertido en parque, era el lugar donde los frailes paseaban y trabajaban en sus huertos, siguiendo una vida de retiro y meditación. Según relata el actual alcalde de La Cartuja, José María Lasaosa, este espacio fue utilizado como campo de cultivo tras la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX, e incluso se valoró la construcción de viviendas en el área. No fue hasta 1982 que el Ayuntamiento de Zaragoza adquirió el terreno, perteneciente entonces a la familia Fresón, y lo transformo en el parque que hoy se conoce.

El proyecto de ajardinamiento inicial, con un presupuesto de 78.000 pesetas, mantuvo la esencia del claustro cartujo. Se conservaron los vestigios originales y la distribución de los jardines sigue respetando los antiguos ejes monásticos, con cuatro parterres que dividen el espacio en torno a un eje central. A lo largo de los años, el parque ha ido evolucionando, con la inclusión de áreas de juegos infantiles y un parque de calistenia en 2019.

Con una inversión de casi 50.000 euros, la construcción de la bóveda arbórea es solo una parte del plan de renovación del parque. A lo largo de los años, se han planteado otras mejoras, como la creación de áreas para personas mayores y de movilidad reducida, además de un quiosco-bar que está pendiente de licitación.

El parque del Huerto Frisón es un espacio lleno de historia en el que su pasado sigue presente en cada esquina y su futuro, con proyectos como este, promete cultura y comunidad.