Zaragoza.- Este miércoles han comenzado los trabajos para mover 300 metros cúbicos de grava en el río Ebro. El objetivo es desplazar estos materiales para crear un pasillo de seguridad que permita el paso de la navegación fluvial, pero también las embarcaciones de deportistas y las barcas de salvamento. Unos trabajos que se realizan como consecuencia de la subida del lecho del río, producida por las últimas riadas.
El concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza, Jerónimo Blasco, ha insistido en que son actuaciones “mínimas”. El problema de la batimetría, ha concretado, es que la riada cada vez más sigue colmatando el lecho del río y está subiendo. “La próxima riada podría afectar a más zonas”, ha apuntado.
De hecho, ha concretado Blasco, el estudio que ha planteado la Confederación Hidrográfica del Ebro propone extraer 642.000 metros cúbicos, sólo en el término municipal de Zaragoza. “No sé si hay que hacer todo eso, pero los que sí que son necesarios son los 34.000 que están en el tramo urbano consolidado” porque “como no lo hagamos en la próxima riada nos seguiremos lamentando”, ha resaltado Blasco.
Esta actuación permitirá que naveguen los barcos, pero el consejero ha insistido en que no es el único motivo, ya que en unos días se celebra el Día del Ebro “y tendremos a miles de deportistas”, además “las barcas de salvamento ahora chocarían”. “O utilizamos el río o no, pero si lo utilizamos tenemos que permitir que haya un mínimo caudal de navegación”.
A pesar de que registre grandes riadas, en verano el Ebro se queda en unos 25 metros cúbicos.
Editorial: Limpiar el Ebro con respeto al caudal