Zaragoza vuelve a mirar a su historia botánica con orgullo: el renovado Jardín Botánico “Francisco Loscos” ha reabierto hoy sus puertas convertido en un símbolo verde, científico y emocional para la ciudad. Un espacio que renace tras una inversión de 1,3 millones de euros y que recupera su esencia original del siglo XVIII para transformarse en un enclave contemporáneo donde naturaleza, salud, educación y bienestar conviven en un mismo paisaje. La intervención, impulsada por el Ayuntamiento de Zaragoza, devuelve al Parque Grande uno de sus espacios más preciados y lo proyecta hacia el futuro.
La reforma consolida la estructura clásica del jardín cerrado y reinterpreta sus 14.825 metros cuadrados desde criterios actuales de accesibilidad, sostenibilidad y experiencia sensorial. El recinto adopta oficialmente el nombre de Jardín Botánico “Francisco Loscos”, en homenaje al farmacéutico y naturalista aragonés que impulsó el estudio de la flora local en el siglo XIX. Su legado inspira el nuevo concepto: colecciones botánicas temáticas, agua como elemento vertebrador, arbolado histórico potenciado y una renovada vocación científica y divulgativa abierta a todos los públicos.
Durante la inauguración, la alcaldesa Natalia Chueca ha destacado que la ciudad “gana un jardín del siglo XXI que honra nuestra historia y proyecta un nuevo modelo de espacio público, saludable y sostenible”. Ha subrayado además el valor educativo del proyecto, que incorpora un innovador catálogo científico digital con más de 250 fichas accesibles mediante códigos QR. “Cada planta es ahora una puerta al conocimiento, disponible para escolares, familias y expertos”, ha apuntado.
RECUPERA SU ARBOLADO CENTENARIO
El diseño del jardín recupera la tradición botánica iniciada en 1796 y combina plantaciones históricas con nuevas colecciones de aromáticas, medicinales, acuáticas, alpinas, comestibles y ornamentales. El arbolado centenario —cedros, ginkgos, robles, fresnos o cipreses— estructura diferentes microambientes, mientras que los antiguos canales se han transformado en recorridos de agua accesibles que culminan en un gran estanque-ágora revestido con cerámica inspirada en la Capilla de San Lorenzo del Pilar.
Además, se han restaurado los emblemáticos bancos cerámicos del Parque Grande y se han creado refugios de insectos y reptiles para favorecer la biodiversidad.
La inauguración reconoce también el trabajo del equipo multidisciplinar de especialistas y la colaboración del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Aragón y de la Universidad de Zaragoza, que han contribuido a crear un proyecto único en España.