Las obras de acondicionamiento de un solar municipal sin uso junto a la Casa Amparo, en la calle Predicadores, han vuelto a dejar constancia del gran pasado que alberga la ciudad de Zaragoza bajo tierra. Los trabajos se estaban desarrollando para incorporar una nueva zona de aparcamiento en este entorno. Sin embargo, al remover la tierra han ido apareciendo diferentes restos entre los que se han encontrado pequeños fragmentos de cerámicas medievales y del siglo XVI o algunos trozos de huesos sueltos.
La actuación para habilitar este solar como aparcamiento en la calle se estaba realizando con seguimiento del servicio de Arqueología Municipal. Así, durante los trabajos para sanear el terreno, han ido apareciendo también restos derruidos de la antigua vivienda del siglo XVIII que ocupó el solar y de su reforma a principios del siglo XX. Allí han aparecido suelos de gres y de baldosas preindustriales, el cañón de la bóveda de la bodega de la casa del siglo XVIII, así como algún nivel con materiales mezclados del siglo XVI.
Los pavimentos y la bóveda de la bodega, que corresponden a época moderna, han sido documentados, topografiados y fotografiados antes de proceder a su desmontaje mientras que los materiales fragmentados se han retirado y llevados a la sede de Arqueología Municipal para su limpieza, catalogación y estudio.

